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La claridad de la luna

Domingo de asado. Desde que se olvidaron, Antonia en cada juntada con las amigas pasó a ser la nueva diosa del fuego... la parrilla era su nueva amiga, disfrutaba ver el fuego coger fuerza para luego convertirlo todo en cenizas, casi como la paradoja del amor, coge fuerza como un fuego abrazador para luego dejar solo cenizas de aquello que un día fue fuego... y la carne... soltando gota a gota su sudor, lentamente sin arrebatarse, hasta llegar a aquel punto de disfrute donde poder comerla al gusto de cada quien, otra paradoja de la vida, a fuego lento... como aquella canción que Camila disfrutaba y que Antonia encontraba cursi en extremo. Entre conversaciones y risas la tarde se iba, el asador, el patio con aires de quinta, los arboles, el sol, el todo en un día domingo de relajo y sonrisas... ¿Ustedes son pareja?- preguntó una voz indiscreta, solo rieron, en realidad solo eran dos almas disfrutando en algún tiempo libre las soledades que estaciones anteriores habían dejado en sus c...

Sueño de un viernes

Camila y Antonia estaban en otra ciudad, una ciudad con mar.. clima agradable, la universidad tenía instalaciones modernas y cómodas, Antonia retomaba la regularidad en la facu, en aquella facu de una ciudad con mar y clima agradable... sus compañeros iban unos cursos más arriba.. Antonia se preguntó de pronto por qué dejo de cursar.. Camila atendía la cantina de la Facu, fue raro cruzarle de vuelta, verla en ese mesón de lejos, con su cabello corto y una remera de dibujitos... ¿Por qué nos olvidamos pensó Antonia?, -¿Por qué nos olvidamos pensó Camila a lo lejos? Antonia atraída por el hambre y la necesidad de comer algo se acercó a comprar un carlitos y uno chicles, el mesero se fue y quedó solo Camila para atenderla, intentaron no mirarse, más una atracción más grande que sus voluntades cruzó sus miradas por unos segundos... ¿Por qué nos olvidamos, pensaron al mismo tiempo sin decir nada? Antonia quiso decirle que hablaran luego, Camila adivinando le entregó su carlitos y chi...

Los capítulos de la serie

Antonia, una mañana cualquiera... entre días de semana... Hoy se levantó con la férrea convicción de no pensarle, de hecho hasta recuerda haber visto en Instagram algo que decía más o menos así: "Podía perdonarte todo, menos que me hicieras lo que sabías que me iba a doler" La fidelidad al hueso en nuestros dos momentos pensó, en la primera parte y en la segunda parte de esta película que a veces temía se convierta en trilogía... A estas alturas ya debería tener pulido el guión... pensó Antonia en voz alta, pero nada, daba vueltas en escenas en las que una perspectiva difería de la otra, en su pensamiento la mandaba a la mierda, bien lejos. más luego el recuerdo de Camila aferrándose con tanta fuerza de su remera al dormir preguntándole a media noche: "a donde vas Anto..." y Anto diciendo... -"quédate tranquila, que no voy a comprar cigarrillos...", y nada, pensó de pronto Antonia, con el recuerdo casi congelado... -al final fuiste vos la que fue a c...

Enciende la luz

Martes de Agosto, otra hermosa mañana en el trabajo, mientras tomaba el café y leía el periódico, el horóscopo del mes anunciaba regresos y arrepentidos, como si el horóscopo pudiese hondear  en la profundidad del corazón de los caídos... Antonia repasó fugazmente un pensamiento, recordó cuanto amor surgió de si para ese ser histérico e inconsecuente, cuanto amor a tanta imperfección, y supuso que eso era lo que le había atraído, la imperfección, los miedos, las cosas no resueltas, como queriendo con un abrazo protegerle del mundo... pero vamos que acá la única que necesitaba ser rescatada era Antonia y sucumbió a su esencia con tal de ahorrarse los conflictos que generaban las inseguridades de su pasada compañera... Qué locura pensó mientras bebía el café, pensar que la equivocada era ella y cambiar tanto su esencia, su alegría, su amistad, su chispa, por la inseguridad de alguien que ni la molestia se tomó de despedirse cuando se fue... y es que así está el mundo, pensamos que ...

Las cosas que callamos (vuelve Antonia)

Hoy regresa Antonia... Venía de una época hermitaña, donde disfrutaba al máximo la soledad y la paz que le brindaba ese silencio. Cuando durante el día se cruzaba con alguien emitía el mínimo de palabras posibles, por vagancia o por paz y resguardo de energía. Evitaba las visitas a su casa y que charlaran largas horas, estaba cansada de oír a la gente hablar, porque finalmente tanto hablaban y nada decían... Un buen día recibió una visita en su casa, a veces Antonia, con algunas personas, tenía esos detalles, de dar una mano en momentos complejos, así que brindó su hogar por unos días, mientras Dolores solucionaba el tema del departamento y la mudanza. Ya habían pasado dos meses en la nueva vida de Antonia, donde comenzó a disfrutar su casa, su entorno y todo sin terceras personas invadiendo esos espacios tan íntimos, tan pacíficos, había logrado un sentimiento de paz, que jamás conoció... Alta sorpresa se llevaría Antonia al percibir que su visita era una cotorra, no podía c...

Un cumpleaños sin cumpleañera

Un día como hoy, cumpliría años una amiga a quien quise mucho, serían ya 38 inviernos  y quien sabe cuantos con sol y cuantos con lluvia... No hablo de ella porque ya no esté, ni escribo cosas sobre su persona como santificando a alguien que partió. Simplemente fue la mejor persona que he conocido en mis 37 otoños, no era perfecta obvio, no existe la perfección, para lo que algunos es perfecto para otros es un desastre y así sucesivamente, porque nuestro cerebro dualisado suele atribuir a cada vivencia una diotomía que termina reducida a bueno- malo, correcto- incorrecto, etc. Sufrió mucho por la enfermedad de su mamá, sufrió también por las decisiones de su papá, sufrió también por amor, como todos, solía reírse mucho y decía cuando se enojaba pero siempre con ese dulce que le caracterizaba: "Ahhh la weaaaa" y luego se reía del descargo como con vergüenza por el garabato largado desde el pancreas... No recuerdo una palabra de rencor hacia otros, no recuerdo ira, solo rec...

Viviendo Solxs

La situación en general para muchos es algo paradójica, mientras vivimos con nuestros padres, suele ocurrir que abrimos la heladera y si al sacar el yogurth  percibimos que ya pasó la fecha de vencimiento, muy seguramente gritaremos algo como ¡ Mamáaaa el yogurth está vencido!!! compra más! o esa frase partiendo como la más sutil. El tiempo pasa, te mudas sola/o, comenzas a priorizar que compras y que no, que el yogurcito más barato, que tales postres para un par de días (si es que) y así, hasta que llega un momento de la vida en que haces click, ves toda tu vida pasar en un par de segundos, estás a punto de sacar algo de la despensa para cocinar... y observas que justo lo que ibas a usar para cocinar ya había caducado hace dos o tres días según la fecha del cartelito.... Vos en un acto de heroísmo e indiferencia, haces como si nada, pensás... que va! con tanto conservante seguro esto no vence jamás... Y así nada más te das cuenta como la vida es menos grave de lo que nos quisier...