Antonia siempre tuvo la facilidad de tener una gran imaginación. Disfrutaba al máximo su cuarentena, la música siempre fue una especie de amante secreta, que bailaba junto a ella y sobre ella mientras cocinaba, mientras leía, mientras ordenaba. Podía ver los rostros de aquellos fantasmas del pasado que acompañaron mañanas, tardes y noche, disfrutar de sus bailes, de su sonrisa, de aquellos juegos de palabra e incluso de paisajes ajenos a esas 4 murallas, si hay algo que tenía Antonia era facilidad para vivir en cualquier época del tiempo o incluso en algún universo paralelo, con la facilidad única de experimentar físicamente como real cualquier recuerdo o creación. Una persona cualquiera, que se limite a la realidad 2 D de su existencia, podría plantear esto como locura, pero locura sea tal vez, limitarse a vivir una sola realidad disponiendo de tantas posibilidades brindadas por eso que llamamos cerebro y que nos da la capacidad de jugar incluso con la ficción y transformarlo en un ...
"Todos tomamos distintos caminos en la vida, pero no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien."