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La claridad de la luna

Domingo de asado.
Desde que se olvidaron, Antonia en cada juntada con las amigas pasó a ser la nueva diosa del fuego... la parrilla era su nueva amiga, disfrutaba ver el fuego coger fuerza para luego convertirlo todo en cenizas, casi como la paradoja del amor, coge fuerza como un fuego abrazador para luego dejar solo cenizas de aquello que un día fue fuego... y la carne... soltando gota a gota su sudor, lentamente sin arrebatarse, hasta llegar a aquel punto de disfrute donde poder comerla al gusto de cada quien, otra paradoja de la vida, a fuego lento... como aquella canción que Camila disfrutaba y que Antonia encontraba cursi en extremo.
Entre conversaciones y risas la tarde se iba, el asador, el patio con aires de quinta, los arboles, el sol, el todo en un día domingo de relajo y sonrisas...
¿Ustedes son pareja?- preguntó una voz indiscreta, solo rieron, en realidad solo eran dos almas disfrutando en algún tiempo libre las soledades que estaciones anteriores habían dejado en sus caminos, pero, ante la complejidad de la pregunta solo rieron y contestaron si, mirándose con complicidad.

Cuando Antonia dejó a Amelie en su casa, observó la luna, enorme, incompleta y amarilla, salvaje como la noche, con un tenue de calidez que solo brindan algunas lunas... llegando a casa la conversación de la noche anterior daba vueltas en su cabeza, -es que me preocupa que pase contigo cuando esto termine, cuando deba regresar a casa...- Te preocupas demasiado esbozó Antonia, el futuro no existe y todo lo que tenemos es el presente, ya deja de pensar y duerme.. descansa respondió, - es que a veces pienso como será todo cuando regrese a casa y no estés ahí, - yo prefiero no pensar en eso, además aún tengo cosas de mi pasado que estoy resolviendo, sanando, ni quiero ni puedo pensar en algo más que no sea sentirme bien ahora.

- Eres demasiado buena Antonia, le dijo.
A Antonia le quedó dando vueltas esa frase, "eres demasiado buena y honesta Anto y no puedo dejar de pensar que pasará contigo cuando ya no esté".

Quizás era cierto, quizás era demasiado buena y honesta y quizás Camila pensaba lo mismo, quizás Camila siempre pensó eso y siempre supo que tan solo estaría de paso ante ese ser tan poco convencional, quizás jamás la amó con amor romántico, sino con la ternura de una amiga pasajera, una pasajera que que se quedó más tiempo del esperado por la comodidad, por la ternura de Antonia, por lo incondicional... quizás eso era todo, simplemente quizás Camila nunca la amó verdaderamente, como sabiendo que más allá, en un futuro habría alguien más, alguien menos convencional, alguien menos Antonia, con otros sueños, con otras metas, con otra vida, con otra forma y con otro corazón, uno menos frágil ante su mirada, uno menos vulnerable... no menos sincero, pero más fiero.

¿Que tenía que aprender Antonia de todo esto?, sabía que Amelie era solo un amor pasajero, una buena amiga, alguien con quien charlar, alguien a quien abrazar y acurrucar algunas noches, alguien con quien sonreír y de quien podía aprender mucho de la vida y las personas.

Era solo una frase, pero la sublimó hasta transferirla a la persona que no se atrevió a decirlo, a la persona que se marchó sin más, quizás pensando "eres demasiado buena y frágil" ("y no puedo con tanta fragilidad!"), lo último que supo de Camila fue por wapp y le dijo: "Te mereces alguien mejor" y sí, la verdad es que pensó que sí, se merecía alguien mejor, alguien que no se marchara sin poder decir adiós, alguien menos egoísta y más sincera, alguien que tuviese la capacidad de hablar con sinceridad.

Entre líneas le dijo muchas veces: "no te amo", más por las noches la abrazaba como si Antonia fuese todo para ella... una de las dos Camilas mentía, más aún, después de tantas lunas no podía dilucidar cual era la que mentía, no sabe si se marchó cobardemente la que la sujetaba fuerte de la remera por las noches al dormir por temor a amar más de la cuenta, o si la que se marchó era aquella Camila que decía no amar, y que solo la pasaba bien por ratos, cuando le sobraba el tiempo o le faltaban las ganas de hacer otra cosa que no fuera compartir la comodidad de un hogar alquilado, una película y la cama después de comer, con una cuchara de 8 horas y sexo cada dos semanas.

¿Cual de las dos Camilas estuvo en la segunda temporada y cual fue la que se marchó? - ¿Eran acaso la misma Camila ambas? la insegura y la frívola?

Eran preguntas de las que quizás jamás tendría respuesta, solo tenía el susurro de la luna que aquella noche le decía, eres demasiado buena... y esa luna hablaba por todas las lunas que habían transcurrido en sus noches en aquel país, una luna sutil, sincera, amante y amiga, una luna que estaba cambiando a otra fase y que pronto se iría, dejando lugar al sol.






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