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Mostrando las entradas de abril 23, 2017

Zombis y vámpiros

Estamos todo el día compitiendo, se compite inconscientemente o conscientemente  sobre quien tiene el mejor celular, la mejor televisión, la mejor campera, las mejores zapatillas, y así, hasta los anticapitalistas buscan marcas para ser reconocidos, para ser un pareo o una parea, para no ser menos que el del lado, competimos cada vez que llenamos el armario de camperas de tal o cual marca, cada vez que cambiamos el teléfono, porque es muy pequeño, muy lento o muy pasado de moda.  Y así, todos y todas, aún aquellos que llevan los mejores discursos de igualdad y conciencia social, se gastan las lukas por las que se rompieron su soberano culo laburando en algo que no necesitan, pero que les aumenta la autoestima. Acumulación de bienes para ser alguien del rebaño, acumulación de bienes para las fotos, acumulación de horas de competencia, porque tu no lo ves, pero hemos nacido para competir, competir entre hermanos, entre amigos, entre iguales. Y así se nos van las horas gastando...

Los Boxers también lloran

Los Boxers también lloran Almorzamos juntas, le permití un guiso de lentejas, luego nos fuimos a una plazoleta que está cerca de la new home, jugamos, y volvimos a casa, nos recostamos unos minutos, solo para abrazarnos, ya le había dicho que viajaba y estaba más mimosa, me seguía a todos lados. Cuando me fui la abracé, nos dimos unos besos de esquimal, aquellos en que chocas la nariz, luego me abrazó con una pata y me dio muchos besos perrunos, le volví a abrazar y le dije, sabes que te amo más que a cualquier humano? Y me dio mas besos perrunos. Me despedí, no le prestó interés a su comida, me miraba angustiada, sentada frente a la puerta con llanto gutural, cuando cerré la puerta y miré por la ventana ella estaba ahí, sentada, mirando fija la puerta, sus ojos comenzaron a ponerse colorados y brillosos, ahí confirmé lo que ya sospechaba. Los boxers también lloran.