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Enciende la luz

Martes de Agosto, otra hermosa mañana en el trabajo, mientras tomaba el café y leía el periódico, el horóscopo del mes anunciaba regresos y arrepentidos, como si el horóscopo pudiese hondear  en la profundidad del corazón de los caídos... Antonia repasó fugazmente un pensamiento, recordó cuanto amor surgió de si para ese ser histérico e inconsecuente, cuanto amor a tanta imperfección, y supuso que eso era lo que le había atraído, la imperfección, los miedos, las cosas no resueltas, como queriendo con un abrazo protegerle del mundo... pero vamos que acá la única que necesitaba ser rescatada era Antonia y sucumbió a su esencia con tal de ahorrarse los conflictos que generaban las inseguridades de su pasada compañera...

Qué locura pensó mientras bebía el café, pensar que la equivocada era ella y cambiar tanto su esencia, su alegría, su amistad, su chispa, por la inseguridad de alguien que ni la molestia se tomó de despedirse cuando se fue... y es que así está el mundo, pensamos que el amor lo es todo, y confundimos amor con cualquier cosa que se asemeje a una relación, nos bancamos los traumas de otros con tal de un abrazo cálido en la noche, los reproches, las mentiras, las ausencias, nos bancamos todo en nombre del amor, como si el amor fuera egoísta, como si el amor nos prohibiera ser nosotros..

Pensó en el sentido de la vida, en lo que mueve a las personas, sabía que en otra circunstancia, si llegara a la ciudad ahora, sin nadie conocerla, Camila no solo se enamoraría de ella, sino que le abriría todas las puertas y le allanaría el camino para trabajar en lo que amaba, ayudar y contribuir a mejorar la vida de otros... Aún así las circunstancias eran distintas, Camila se había transformado en una perfecta extraña, nada sabía de ella, ni quien era, ni como veía la vida ni sobre su moralidad. Todo lo que sabía de ella era que se había convertido en una persona gorda y neurótica, con asomos de histeria cada tanto, y que terminaría usando las mismas herramientas que tanto criticó antes de sus cercanas, usaría el poder y lo material para tratar de levantarse algo,  que de vez en cuando alguna cayera y quisiera irse a la cama, no antes sin haber bebido suficiente alcohol como para acostarse con ella..
En medio del segundo café y un alfajor, Antonia sonrió, sabía que había renunciado a mucho por eso que creyó era amor, soñó con formar un hogar estable, una familia, dejó muchas cosas de lado y durante mucho tiempo lo más importante fue su relación, su anhelo del complemento, Antonia concebía la vida como un camino que se recorría con amor, que la meta final era ser feliz amando. Mientras el resto del mundo veía la vida como una lista de metas, Antonia pensaba desde el alma que la vida se vivía para amar y compartir esa vida y no para tachar una lista de supermercado...

La vida se encargó de enrostrarle que ama  al prójimo como a ti mismo, significa amate, amate, amate tanto que seas capaz de alcanzar todo lo que sueñas, que no aceptarías que otro te trate como tu jamás le tratarías, que  valorarías tu ser como la más perfecta creación... pero siempre nos dicen que debemos dar  hasta que duela y terminamos apagando nuestras luces mientras los vampiros emocionales vienen a saciarse de ese amor que no tienen,  apagándote...
Se acaba el café y era hora de volver a ser luz :)
En realidad de cerrar e ir al banco, pero bueno todo un poco de lo mismo, volver a ser y amar cada cosa que se viva.

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