Antonia, una mañana cualquiera... entre días de semana...
Hoy se levantó con la férrea convicción de no pensarle, de hecho hasta recuerda haber visto en Instagram algo que decía más o menos así: "Podía perdonarte todo, menos que me hicieras lo que sabías que me iba a doler"
La fidelidad al hueso en nuestros dos momentos pensó, en la primera parte y en la segunda parte de esta película que a veces temía se convierta en trilogía...
A estas alturas ya debería tener pulido el guión... pensó Antonia en voz alta, pero nada, daba vueltas en escenas en las que una perspectiva difería de la otra, en su pensamiento la mandaba a la mierda, bien lejos. más luego el recuerdo de Camila aferrándose con tanta fuerza de su remera al dormir preguntándole a media noche: "a donde vas Anto..." y Anto diciendo... -"quédate tranquila, que no voy a comprar cigarrillos...", y nada, pensó de pronto Antonia, con el recuerdo casi congelado... -al final fuiste vos la que fue a comprar cigarrillos la noche de un jueves, molesta por la eterna discusión de la ducha, el lavaropas y las toallas, y así sin más te perdiste en el regreso pensó.
Así era, Camila se había ido aquel jueves molesta de casa de Antonia, pensando que la habían mandado a dormir a su casa, cuando la realidad era que Antonia estaba harta de lavar toallas todo el tiempo... esperaba una mínima consideración de Camila que sin problema podía llevar a casa de Antonia toallas limpias para bañarse y de paso llevarse las toallas sucias...
La razón del disgusto poco importaba en realidad, Camila hace rato quería irse, la vida financiera de Antonia era demasiada cíclica e incierta para las aspiraciones y modo de vida que quería Camila...
Un fugaz pensamiento cruzó a Antonia, casi recordando el momento en que la vio marcharse ese día tras la discusión de la toalla, con sus calzas azules, ya gastadas, su cabello roludo y pomposo, y una remera que Antonia le había lavado a mano antes de viajar, solo porque sabía que era una de sus remeras favoritas...
Ya está pensó, se fue buscando paz, aunque dudaba profundamente que haya encontrado esa paz que se fue buscando... la soledad, el estrés laboral y las nuevas noticias estaba segura que estaban jugando una mala pasada al cabello de Camila, perdiendo fuerza y ganando ansiedades...
Antonia emitió un pensamiento hacia Camila, casi como un rezo al universo... - "quería pedirte algo, ya que te fuiste tan firmemente y sin avisar, me parecería bastante justo si agarras tus recuerdos y tu fantasma y te terminas de ir bien; digo tu recuerdo, los momentos las escenas, puedes dejar de abrazarme tan fuerte por las noches y suspirar, puedes dejar de poner ojos de huevos fritos cada vez que cocino un buen bife, puedes dejar de putear cada mañana con la alarma y postergarla 20 veces?, porque sabes cuando uno se va, se va bien, no a medias, no se queda como fantasma dando vueltas en la casa, y ya que estamos, abandona mis sueños, no puedes, no puedes cada noche seguir visitándome y yéndote por que si, hasta en los sueños te vas, y cada noche la búsqueda incansable de Nemo.
Y Luego pensó: -¿qué sería de la cansada existencia sin la tregua, sin Avellaneda regalando momentos, sin pedir nada y entenderlo todo..?
Hoy se levantó con la férrea convicción de no pensarle, de hecho hasta recuerda haber visto en Instagram algo que decía más o menos así: "Podía perdonarte todo, menos que me hicieras lo que sabías que me iba a doler"
La fidelidad al hueso en nuestros dos momentos pensó, en la primera parte y en la segunda parte de esta película que a veces temía se convierta en trilogía...
A estas alturas ya debería tener pulido el guión... pensó Antonia en voz alta, pero nada, daba vueltas en escenas en las que una perspectiva difería de la otra, en su pensamiento la mandaba a la mierda, bien lejos. más luego el recuerdo de Camila aferrándose con tanta fuerza de su remera al dormir preguntándole a media noche: "a donde vas Anto..." y Anto diciendo... -"quédate tranquila, que no voy a comprar cigarrillos...", y nada, pensó de pronto Antonia, con el recuerdo casi congelado... -al final fuiste vos la que fue a comprar cigarrillos la noche de un jueves, molesta por la eterna discusión de la ducha, el lavaropas y las toallas, y así sin más te perdiste en el regreso pensó.
Así era, Camila se había ido aquel jueves molesta de casa de Antonia, pensando que la habían mandado a dormir a su casa, cuando la realidad era que Antonia estaba harta de lavar toallas todo el tiempo... esperaba una mínima consideración de Camila que sin problema podía llevar a casa de Antonia toallas limpias para bañarse y de paso llevarse las toallas sucias...
La razón del disgusto poco importaba en realidad, Camila hace rato quería irse, la vida financiera de Antonia era demasiada cíclica e incierta para las aspiraciones y modo de vida que quería Camila...
Un fugaz pensamiento cruzó a Antonia, casi recordando el momento en que la vio marcharse ese día tras la discusión de la toalla, con sus calzas azules, ya gastadas, su cabello roludo y pomposo, y una remera que Antonia le había lavado a mano antes de viajar, solo porque sabía que era una de sus remeras favoritas...
Ya está pensó, se fue buscando paz, aunque dudaba profundamente que haya encontrado esa paz que se fue buscando... la soledad, el estrés laboral y las nuevas noticias estaba segura que estaban jugando una mala pasada al cabello de Camila, perdiendo fuerza y ganando ansiedades...
Antonia emitió un pensamiento hacia Camila, casi como un rezo al universo... - "quería pedirte algo, ya que te fuiste tan firmemente y sin avisar, me parecería bastante justo si agarras tus recuerdos y tu fantasma y te terminas de ir bien; digo tu recuerdo, los momentos las escenas, puedes dejar de abrazarme tan fuerte por las noches y suspirar, puedes dejar de poner ojos de huevos fritos cada vez que cocino un buen bife, puedes dejar de putear cada mañana con la alarma y postergarla 20 veces?, porque sabes cuando uno se va, se va bien, no a medias, no se queda como fantasma dando vueltas en la casa, y ya que estamos, abandona mis sueños, no puedes, no puedes cada noche seguir visitándome y yéndote por que si, hasta en los sueños te vas, y cada noche la búsqueda incansable de Nemo.
Y Luego pensó: -¿qué sería de la cansada existencia sin la tregua, sin Avellaneda regalando momentos, sin pedir nada y entenderlo todo..?