Desde que nacemos, morimos lentamente, morimos cada vez que dejamos de aventurarnos, que dejamos que la comodidad nos gane, que dejamos de arriesgar la vida por un soplo de aire que llene nuestros pulmones de exquisita felicidad. Desde que abandonamos la infancia nos convertimos en seres racionales, razonamos todo, cuantificando todo, dándole un valor casi monetario a todo, tan abstracto como nuestro razonar. y morimos, morimos lentamente sumergidos en nuestras decisiones que nos llevan por uno u otro camino, más hay un camino oscuro que buscando evitarlo, terminamos sumergidos en él como un bosque sin salida, un bosque que te atrapa y no puedes ver la salida. Ese camino llamado soledad, que sorteamos, evadimos y sin esperarlo caemos ahí, de golpe, levantamos la mirada y de pronto ahí estamos, sin saber hacía donde ir. Los medios nos llenan la cabeza con el cuento de "podemos ser lo que queramos" más no es verdad, porque todo el mundo quiere ser algo distinto y a...
"Todos tomamos distintos caminos en la vida, pero no importa a dónde vayamos, tomamos un poco de cada quien."