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Viviendo Solxs

La situación en general para muchos es algo paradójica, mientras vivimos con nuestros padres, suele ocurrir que abrimos la heladera y si al sacar el yogurth  percibimos que ya pasó la fecha de vencimiento, muy seguramente gritaremos algo como ¡ Mamáaaa el yogurth está vencido!!! compra más! o esa frase partiendo como la más sutil.
El tiempo pasa, te mudas sola/o, comenzas a priorizar que compras y que no, que el yogurcito más barato, que tales postres para un par de días (si es que) y así, hasta que llega un momento de la vida en que haces click, ves toda tu vida pasar en un par de segundos, estás a punto de sacar algo de la despensa para cocinar... y observas que justo lo que ibas a usar para cocinar ya había caducado hace dos o tres días según la fecha del cartelito.... Vos en un acto de heroísmo e indiferencia, haces como si nada, pensás... que va! con tanto conservante seguro esto no vence jamás...
Y así nada más te das cuenta como la vida es menos grave de lo que nos quisieron hacer creer.


FIN

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Darío Sztajnszrajber. Charla magistral: "El Conocimiento"

En el niño se dan estrategias de conocimiento y prácticas del sentido, el juego emancipa a las cosas de su sentido unilineal. "pobre de nosotros que estamos condenados a que una cuchara sea solo una cuchara, porque para el niño una cuchara es un micrófono, una espada, una multiplicidad de cosas" Lo que hace el saber filosófico no es resolver problemas, sino lo que los crea, crea problemas donde se supone que no los hay...  que tendría de político jugar, que tendría de revolucionario?

Sobre vidas y muertes

Hoy fui a un velorio, alguien murió ayer antes que el año terminara y comenzará el nuevo año. Cuando me acerqué a ver su rostro en el ataúd me sorprendió la paz que emitía su rostro, pero lo que más me sorprendió era el increíble parecido que esa señora tenía con mi abuelita ya fallecida. Su nariz era idéntica, su frente, sus labios, casi iguales, casi dos gotas de agua... la persona que descansaba de la vida en aquél cajón había sido la amante de mi abuelo, nos dejó una tía y dos primos. Quedé tan sorprendida por el parecido, no podía creerlo, así que me puse a pensar en mí, creo que nunca he repetido el patrón, creo que nadie se parece a nadie, sin embargo él, mi abuelo, las elegía iguales. Me pregunté el por qué, pero no encontré respuestas. Así que me quedé con el asombro del increíble parecido entra ella y mi abuela. La vida para los vivos continúa, y bueno, debemos buscar la mejor forma de continuarla con las vueltas que está nos trae.