La situación en general para muchos es algo paradójica, mientras vivimos con nuestros padres, suele ocurrir que abrimos la heladera y si al sacar el yogurth percibimos que ya pasó la fecha de vencimiento, muy seguramente gritaremos algo como ¡ Mamáaaa el yogurth está vencido!!! compra más! o esa frase partiendo como la más sutil.
El tiempo pasa, te mudas sola/o, comenzas a priorizar que compras y que no, que el yogurcito más barato, que tales postres para un par de días (si es que) y así, hasta que llega un momento de la vida en que haces click, ves toda tu vida pasar en un par de segundos, estás a punto de sacar algo de la despensa para cocinar... y observas que justo lo que ibas a usar para cocinar ya había caducado hace dos o tres días según la fecha del cartelito.... Vos en un acto de heroísmo e indiferencia, haces como si nada, pensás... que va! con tanto conservante seguro esto no vence jamás...
Y así nada más te das cuenta como la vida es menos grave de lo que nos quisieron hacer creer.
FIN
El tiempo pasa, te mudas sola/o, comenzas a priorizar que compras y que no, que el yogurcito más barato, que tales postres para un par de días (si es que) y así, hasta que llega un momento de la vida en que haces click, ves toda tu vida pasar en un par de segundos, estás a punto de sacar algo de la despensa para cocinar... y observas que justo lo que ibas a usar para cocinar ya había caducado hace dos o tres días según la fecha del cartelito.... Vos en un acto de heroísmo e indiferencia, haces como si nada, pensás... que va! con tanto conservante seguro esto no vence jamás...
Y así nada más te das cuenta como la vida es menos grave de lo que nos quisieron hacer creer.
FIN