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Mostrando las entradas con la etiqueta existencia

Un cumpleaños sin cumpleañera

Un día como hoy, cumpliría años una amiga a quien quise mucho, serían ya 38 inviernos  y quien sabe cuantos con sol y cuantos con lluvia... No hablo de ella porque ya no esté, ni escribo cosas sobre su persona como santificando a alguien que partió. Simplemente fue la mejor persona que he conocido en mis 37 otoños, no era perfecta obvio, no existe la perfección, para lo que algunos es perfecto para otros es un desastre y así sucesivamente, porque nuestro cerebro dualisado suele atribuir a cada vivencia una diotomía que termina reducida a bueno- malo, correcto- incorrecto, etc. Sufrió mucho por la enfermedad de su mamá, sufrió también por las decisiones de su papá, sufrió también por amor, como todos, solía reírse mucho y decía cuando se enojaba pero siempre con ese dulce que le caracterizaba: "Ahhh la weaaaa" y luego se reía del descargo como con vergüenza por el garabato largado desde el pancreas... No recuerdo una palabra de rencor hacia otros, no recuerdo ira, solo rec...

Cosas que decir(te)

Ayer te vi, fui a dejar un envío para córdoba y Ale se había retrasado, fui al super, volví y justo ibas saliendo en tu moto, vos no me viste, pero yo si, esperé largo rato a ale, luego recordé que mi celular guardaba tu wifi así que dado que no estabas me acerque a tu casa para escribirle a ale, -estoy a 5 cuadras me dijo, retrocedí y lo esperé fuera de su casa, cuando me despedí y me iba estaban tus padres afuera, tu papá miró la patente y miró dentro del auto, quise hacer un gesto de saludo, pero recordé que el no me conocía. Cuando viajé a Chile en noviembre al cumpleaños de mi abuela, realmente la que estaba por morir era yo. Me hizo tan bien ver a mi familia, necesitaba esa contención. Me reuní con mis amigos y alguien ofreció prestarme sus colores para ayudarme a sonreír otra vez. Luego esa persona me visitó en diciembre, me dijo que no quería que pasara el fin de semana largo sola, que no me haría bien, así que vino sin esperar nada a cuidar de mi. En navidad casi no nos vimo...

Seguir viviendo

Siempre me impresionó la capacidad de perder el apego a la vida de aquellas desdichadas almas desgarradas por las frialdades de la vida. No era la primera vez que estaba frente a un alma relegada de su amor propio.. lo había vivenciado desde la primera infancia, ver a los seres humanos desgarrarse de dolor por la perdida del objeto amado. Perder por completo el apego no solo a la vida, sino a la belleza, al cuidado propio, a regalarse algo bello para adornar los minutos o las horas que suelen ser bastante ingratas cuando no son compartidas por intereses similares. La vida es una constante decisión de fortaleza, a no relegarse a la prostitución diaria, pero no la carnal, no aquella prostitución criticada desde tiempos del evangelio... es una constante lucha de fortaleza a no caer a la protistución de dejar morir tus sueños por unas horas de trabajo esclavo y tercerizado que termina llevándose las horas y nuestros sueños, una lucha de fortaleza para no caer en la prostitución de regal...