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Mostrando las entradas de mayo 7, 2017

Realmemte

Realmente, no creo q sea su último pensamiento ni el primero, pero me es suficiente saber que en contados momentos puedo cuidarle. La vida es eso, dar lo mejor de nosotros, y lo que nos nace, al fin y al cabo, nada material nos llevaremos, solo los mejores momentos.

El hogar

Ese lugar donde estás en inmensa paz... yo llamo hogar... me gusta tanto la vida acá que cada vez que puedo vuelvo a casa, mis vecinos saludan como en esa peli de J Carrey...  hola buen día me dicen cuando paso a pie o en bici, a veces voy a comprar cualquier cosa y me charlan largo, cuando no estoy me riegan mi arbolito de limón que poco a poco crece, hoy por ejemplo me visitó un vecino, pablito, siempre que pasa dice: mañana paso y tomamos unos mates, pero siempre saluda y se va, dice: hola como estás todo bien, prgunta tres veces y se va, mofle lo quiere mucho, él es como un niño supongo. Ayer ne visitó otra amiga con su hija, tomé tantos mates que me quede estudiando hasta largas horas de la noche, es lindo sentir esa paz de pueblo, tan lindo que cuando vuelvo a la ciudad todo me es ajeno, pero a la vez real, como si la vida acá fuese un sueño, de esos de los que no querés despertar. Cuando mofle está la abrazo y me duermo, y cuando me duermo se va :) Dicen que cuando no po...

La luna y el sol

Viajo en tren, hoy la luna y el sol se han encontrado bajo la mirada de un cielo veraniego y nada otoñal, las nubes, enormas figuras pomposas, deleitan el paisaje con su brillo anaranjado, todo un espectáculo a la vista de un buen observador. Unas chicas a mi lado en el tren, se miman, se cuidan, sencillamente hermoso y sublime el amor de otros. En el asiento del frente una pareja que va sentada de frente se toman los dedos mientras duermen afirmados en la mesita del tren, por mi parte, en completa paz aprendí a amarme tanto que me basto a mi misma. Se fue la necesidad de escuchar un te amo, dejé de necesitar que alguien me diga te amo, o me gusta que estes aquí, porque supongo comencé a disfrutar estar a solas conmigo. Comienza a atardecer, la luna me mira de frente, me encanta, me llena de paz, la observo y sé que ya no tengo nada que pedirle a la luna... solo agradecerle la paz que me ha vuelto a dar.