Ayer te vi, fui a dejar un envío para córdoba y Ale se había retrasado, fui al super, volví y justo ibas saliendo en tu moto, vos no me viste, pero yo si, esperé largo rato a ale, luego recordé que mi celular guardaba tu wifi así que dado que no estabas me acerque a tu casa para escribirle a ale, -estoy a 5 cuadras me dijo, retrocedí y lo esperé fuera de su casa, cuando me despedí y me iba estaban tus padres afuera, tu papá miró la patente y miró dentro del auto, quise hacer un gesto de saludo, pero recordé que el no me conocía.
Cuando viajé a Chile en noviembre al cumpleaños de mi abuela, realmente la que estaba por morir era yo. Me hizo tan bien ver a mi familia, necesitaba esa contención. Me reuní con mis amigos y alguien ofreció prestarme sus colores para ayudarme a sonreír otra vez. Luego esa persona me visitó en diciembre, me dijo que no quería que pasara el fin de semana largo sola, que no me haría bien, así que vino sin esperar nada a cuidar de mi.
En navidad casi no nos vimos, cada persona en su ciudad, vinimos con otro amigo, intentaban alegrarme. Le había prometido a mi abuela que viajaría antes que el mes terminara, pero los incendios retrasaron todo, la ruta estaba cerrada y debimos quedarnos en casa de sus padres, me recibieron con tanto cariño, me llenaron el alma de alegría, cuando abrieron la ruta a mi ciudad viajé a casa, mi abuela había sufrido un infarto y estaba en la UCI, nadie me lo había dicho, la vi y estaba bien, le hice mimos, el doctor me dijo que se pondría bien, pero no fue así ella murió. Así que esa persona que me ofreció prestados us colores, me acompañó en todo, vtí a mi abuela en la morgue, fui a comprar su ataud, fui hasta el cementerio a pagar lo que hacía falta, esa persona nos ayudó incondicionalmente. Todo esto lo escribo para que de alguna forma sepas que todo ocurrió mucho después de que tu te fueras.
Respeté lo que me dijiste, te dije que te esperaría y me dijiste que no volverías, que no te esperara, así que decidí aceptar los colores que me ofrecieron y dejarte ir, respetar tu decisión, que nunca fue la mía.
Los corazones que aman, no dejan de amar de la noche a la mañana y esta no es la excepción.
Jamás te fui infiel, y siempre siempre te amé.
Cuando viajé a Chile en noviembre al cumpleaños de mi abuela, realmente la que estaba por morir era yo. Me hizo tan bien ver a mi familia, necesitaba esa contención. Me reuní con mis amigos y alguien ofreció prestarme sus colores para ayudarme a sonreír otra vez. Luego esa persona me visitó en diciembre, me dijo que no quería que pasara el fin de semana largo sola, que no me haría bien, así que vino sin esperar nada a cuidar de mi.
En navidad casi no nos vimos, cada persona en su ciudad, vinimos con otro amigo, intentaban alegrarme. Le había prometido a mi abuela que viajaría antes que el mes terminara, pero los incendios retrasaron todo, la ruta estaba cerrada y debimos quedarnos en casa de sus padres, me recibieron con tanto cariño, me llenaron el alma de alegría, cuando abrieron la ruta a mi ciudad viajé a casa, mi abuela había sufrido un infarto y estaba en la UCI, nadie me lo había dicho, la vi y estaba bien, le hice mimos, el doctor me dijo que se pondría bien, pero no fue así ella murió. Así que esa persona que me ofreció prestados us colores, me acompañó en todo, vtí a mi abuela en la morgue, fui a comprar su ataud, fui hasta el cementerio a pagar lo que hacía falta, esa persona nos ayudó incondicionalmente. Todo esto lo escribo para que de alguna forma sepas que todo ocurrió mucho después de que tu te fueras.
Respeté lo que me dijiste, te dije que te esperaría y me dijiste que no volverías, que no te esperara, así que decidí aceptar los colores que me ofrecieron y dejarte ir, respetar tu decisión, que nunca fue la mía.
Los corazones que aman, no dejan de amar de la noche a la mañana y esta no es la excepción.
Jamás te fui infiel, y siempre siempre te amé.