Ser Penquista, es decir nacido y
criado en Concepción debe tener algún efecto en nuestra epigenética, cierto romanticismo
de tipo melancólico, algo como la letra de la canción "Cerrar y
abrir" de la banda penquista "Los Tres", banda con la que crecí.
Fue la primera banda que fui a
ver a un recital, (la segunda fue la Oreja de Van Gogh), Los Tres sin duda
marcaron mi adolescencia y hoy que transito la cuarta década todavía se me
estremecen las células de la cuerpa al escuchar algunas de sus canciones...
Y mientras leo a Lacan en el
sofá y suena "cerrar y abrir" de fondo, pienso en tu sonrisa, y viajo
hasta esos tiempos, y me sumerjo en tu sonrisa diferente que a veces me
regalabas, cuando tus labios sonreían con tus ojos y estos se aclaraban
levemente para tornarse un tono un poco más miel, y pienso, éramos tan felices
en nueva córdoba, pero quizá no lo éramos, quizá solo yo lo era, a ratos y a
momentos, por horas, por días y por semanas, hasta que te ibas y un vacío me
atravesaba el pecho, y caminaba con un agujero que me habitaba el cuora, por el
que se podía ver del otro lado del cuerpo el paisaje, así de grande era el
vacío de tu ausencia, y entonces regresabas y se sentía como la primavera cuando
recién florece... tan pertinente la letra de Álvaro Henríquez cuando dice: “ódiame
un poco y vuelve a mi”, entonces en esos tiempos soñaba con buenos tiempos, con
un futuro y todo lo podía porque en mi habitaba un super poder, que me daba la
fuerza y el coraje para poderlo todo en esta vida. Pero un día te fuiste sin más
y no sé cómo pasó, pero te llevaste mi super poder y ya no lo pude todo y no
logré soñar un futuro, solo con algo de suerte lograba dormirme y levantarme
día tras día, algo así como sobrevivir al presente, me quedaron un par de
recuerdos a los que echo mano de vez en cuando y de cuando en vez y algunas
sonrisas específicas que sobreviven en mi corazón y que cada tanto las dejo
salir a tomar aire y refrescarme la vida aunque sea por instantes.