Han pasado 7 meses desde el quiebre final, 7 extraños meses donde nunca me di cuenta del tiempo que pasaba, hasta hoy, que he caído en cuenta que han pasado 7 meses.
Quizás sea hora de dar vuelta la página, aunque se necesiten unos meses, pero supongo que hay un momento en que uno debe soltar la expectativa y vivir la realidad.
Hoy no iré a la marcha, no porque no desee apoyar esa lucha en la que tanto creo, sino, porque está vez siento que no estoy lista para verte, ni aunque sea desde lejos, porque el corazón aún me bombea, y hay que disminuir el estímulo, hasta que todo muera.
Todo se supera y si no se supera es porque hemos muerto.