Tal como el título lo dice, la vida es como una puta película de Woody Allen.
-"No te enamores jamás de alguien Tierra les dijo su hermana en el grupo, - Su motor jamás es el amor, se casan para avanzar un escalón, te abandonan sin explicación si sienten que contigo no van a avanzar y un día como si nada con la excusa de la pandemia, regresan maleta en mano a casa, esa casa que dejaron hace más de 30 años atrás, pensando que tú ya no valías la pena ni la alegría."
- Y ahí en medio de la más burda comedia, una comedia absurdamente afrancesada, mamá regresó a casa, con sus maletas y su hermana. Se instaló en la habitación matrimonial, habitación que hace 34 años atrás era la de sus hijos, dejó a su hija menor en la que fue su casa desde el día que se fue, y así arrancó del encierro de Springfield, maleta en mano, a 34 años de una larga película.
Sus hermanos ni se sorprendieron, dijeron: solo recuerda que son todos adultos y saben muy bien lo que hacen.
Apagó el teléfono, no tenía ganas de hablar con nadie, -nos hubiesen ahorrado estos 34 años, el dolor de la separación, la adolescencia con peleas, y tantos etc.
Antonia hablaba cada día con su papá, el día anterior su papá la había llamado 3 veces, se había vuelto normal ya hace unos años que la llamara cada día, quizás su corazón de padre entendía mejor que nadie como latía un corazón abandonado, al fin y al cabo tenían una historia común, ambos habían amado a alguien de tierra, pensando que sería para toda la vida, ambos fueron desechados sin explicación alguna, ambos llegaron un día a casa y encontraron los cajones vacíos.
La vida había dado tantas vueltas en tan poco tiempo, a esta altura ya remataba cualquier drama con esa ironía del cine francés, -que todo lo odiado terminaba siendo paradójico. - Nos hubiese ahorrado tanto volvió a pensar.- pero ya estaba, nada podía hacer, más que dejar salir toda esas palabras a través de un teclado blanco de una Mac antigua adquirida hace unos meses para reemplazar la que un robo mal dateado le llevó.
Ya sabía las bromas que echarían con su padre al respecto, mañana no se salvaría de la video llamada, -pero hoy no, hoy quería tener sus ojos hinchados sin explicar nada a nadie, al fin y al cabo fueron 34 años...-
- Quien se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen, - se fue a Springfield para que los vecinos no hablaran de ella y ahora con la pandemia vuelve, como va a tener tema para entretenerse la señora Sonia en cuarentena.-
-Ahí estaba la llamada entrante de su padre que no podía atender, tenía demasiado dolor como para mirarlo y que la viera llorar el regreso paradójico de su madre- Mientras su padre lejos, en otro continente, veía a aquella persona que tanto amó y por quien tanto lloró, volver a casa maleta en mano. La misma casa que hace algo más de un año atrás, había pasado a nombre de ella.
¿Qué pasaría por su cabeza?, -quizás en un sueño casi inconfesable él soñaba con volver y envejecer sus años junto a ella.
- El poder de una pandemia, el poder indescifrable de una pandemia.
Al fin y al cabo, cuando la peli termine seguramente sonará Take it easy San francisco y todos bailaremos copa en mano, como si esos 34 años, hubiesen sido solo una mala broma...
-"No te enamores jamás de alguien Tierra les dijo su hermana en el grupo, - Su motor jamás es el amor, se casan para avanzar un escalón, te abandonan sin explicación si sienten que contigo no van a avanzar y un día como si nada con la excusa de la pandemia, regresan maleta en mano a casa, esa casa que dejaron hace más de 30 años atrás, pensando que tú ya no valías la pena ni la alegría."
- Y ahí en medio de la más burda comedia, una comedia absurdamente afrancesada, mamá regresó a casa, con sus maletas y su hermana. Se instaló en la habitación matrimonial, habitación que hace 34 años atrás era la de sus hijos, dejó a su hija menor en la que fue su casa desde el día que se fue, y así arrancó del encierro de Springfield, maleta en mano, a 34 años de una larga película.
Sus hermanos ni se sorprendieron, dijeron: solo recuerda que son todos adultos y saben muy bien lo que hacen.
Apagó el teléfono, no tenía ganas de hablar con nadie, -nos hubiesen ahorrado estos 34 años, el dolor de la separación, la adolescencia con peleas, y tantos etc.
Antonia hablaba cada día con su papá, el día anterior su papá la había llamado 3 veces, se había vuelto normal ya hace unos años que la llamara cada día, quizás su corazón de padre entendía mejor que nadie como latía un corazón abandonado, al fin y al cabo tenían una historia común, ambos habían amado a alguien de tierra, pensando que sería para toda la vida, ambos fueron desechados sin explicación alguna, ambos llegaron un día a casa y encontraron los cajones vacíos.
La vida había dado tantas vueltas en tan poco tiempo, a esta altura ya remataba cualquier drama con esa ironía del cine francés, -que todo lo odiado terminaba siendo paradójico. - Nos hubiese ahorrado tanto volvió a pensar.- pero ya estaba, nada podía hacer, más que dejar salir toda esas palabras a través de un teclado blanco de una Mac antigua adquirida hace unos meses para reemplazar la que un robo mal dateado le llevó.
Ya sabía las bromas que echarían con su padre al respecto, mañana no se salvaría de la video llamada, -pero hoy no, hoy quería tener sus ojos hinchados sin explicar nada a nadie, al fin y al cabo fueron 34 años...-
- Quien se va sin que lo echen, vuelve sin que lo llamen, - se fue a Springfield para que los vecinos no hablaran de ella y ahora con la pandemia vuelve, como va a tener tema para entretenerse la señora Sonia en cuarentena.-
-Ahí estaba la llamada entrante de su padre que no podía atender, tenía demasiado dolor como para mirarlo y que la viera llorar el regreso paradójico de su madre- Mientras su padre lejos, en otro continente, veía a aquella persona que tanto amó y por quien tanto lloró, volver a casa maleta en mano. La misma casa que hace algo más de un año atrás, había pasado a nombre de ella.
¿Qué pasaría por su cabeza?, -quizás en un sueño casi inconfesable él soñaba con volver y envejecer sus años junto a ella.
- El poder de una pandemia, el poder indescifrable de una pandemia.
Al fin y al cabo, cuando la peli termine seguramente sonará Take it easy San francisco y todos bailaremos copa en mano, como si esos 34 años, hubiesen sido solo una mala broma...