Conocer a alguien nuevo no es tarea fácil, volver a confiar, charlar, dedicar tiempo, sobre todo abrir la puerta y confiar, es todo un tema cuando reconstruirte ha tomado tiempo.
De pronto el tiempo pasa y la vida y las aplicaciones te presentan nuevamente alguien que atraviesa una primera barrera de la comunicación, notas que hay feeling y la conversación continúa, los días se suceden y te encuentras con mensajes de buenos días, charlas a media tarde y las infaltables buenas noches, que terminan en conversaciones más largas y cuando te has dado cuenta hace una hora que habías respondido al buenas noches.
Notas que sonríes, no solo tu boca y rostro sonríen, sino tu corazón sonríe, está contento, con más animo y menos gruñón. Son las consecuencias de la ilusión, la ilusión de saber que te gusta alguien, el juego o baile que se da en el cortejo, la conquista. Estabas apagada, sin ganas, sin ánimo y sin recordar que hacías acá, de pronto comenzabas a recordar y la inspiración y las ganas las sentiste regresar junto a la sonrisa.
Un par de días después junto al mensaje de buenas noches, un mensaje que daba un paso más, una voz que con tono dulce decía te quiero, un mensaje que debía ser de dicha te dejaba sin comprender nada, activando tus escudos y las alertas y preguntándote: ¿Cómo se puede querer tan pronto? y tus alertas se activan, y te preguntas si es mejor subir la muralla, quizás, tal vez. - Y es que, no es fácil confiar cuando comienzas a sanar, ¿cómo se puede decir te quiero tan pronto? - Piensas en que quizás alguna patología, piensas que algo está mal, que no se puede decir te quiero así no más, es más, no se puede querer de la noche a la mañana, y te resignas pensando, era demasiado bueno para ser verdad. Y dudas, porque nadie en su sano juicio siente cariño tan rápido, se necesita tiempo para sentir. Uno no siente de la noche a la mañana algo tan grande como un querer a otro, puede estimar, puede apreciar, puede admirar, pero querer, querer requiere tiempo, y sin tiempo solo puede ser ilusión aquello que llaman querer, quizás el problema de la humanidad es la dialéctica, dicen te quiero cuando quieren decir me gustas, podría ser un equivalente para me ilusionas, o te quiero tener cerca porque me gustas, pero ¿querer?
Querer a otro ser humano requiere tiempo, conocer un poco de sus infiernos, y luego de conocer sus infiernos decidir o mejor dicho sentir y comprender que querer es conocer los infiernos del otro y aún así querer quedarse a su lado y disfrutar de aquella montaña rusa.
Yo creo que existe hoy en día un problema de expresión, donde las personas dicen te quiero apresuradamente, cuando seguramente lo que quieren expresar es me gustas, me gusta charlar con vos, o me haces ilusión, o me haces sonreír.
Que dilema, no sabes si fingir sordera, correr, sonreír, o pensar en terapia.
La vida es corta y hay que disfrutarla, pero hay fuegos que son mejores lentos que arrebatados, confundir los afectos puede ser señal de exceso de expectativa o de una tendencia a idealizar la realidad. personalmente prefiero un me gustas antes que un te quiero, ni siquiera sé cuánto tarde este corazón en volver a confiar, más incierto aún es hablar de querer.
¿Que se hace en estos casos?- el incomodo silencio, no puedes decir yo también, porque la mentira y tu no se llevan bien, decir gracias es poco cortés, hacerse el sordo puede herir, pero en realidad, cualquier respuesta que se aleje de la reciprocidad puede ser causa de una espina en el corazón expectante.
Entonces le das las buenas noches y por el bien de tu ilusión ruegas al cielo que haya querido decir me gustas, o te quiero comer a besos, pero que ese te quiero no signifique un querer real, de lo contrario, sabes bien, tendrías que hablar de un trastorno afectivo, una búsqueda de amor externo con carencia del interno, una soga que salve a ahogados, un trastorno al fin y al cabo, y terminas rogando que no sea patología.
De pronto el tiempo pasa y la vida y las aplicaciones te presentan nuevamente alguien que atraviesa una primera barrera de la comunicación, notas que hay feeling y la conversación continúa, los días se suceden y te encuentras con mensajes de buenos días, charlas a media tarde y las infaltables buenas noches, que terminan en conversaciones más largas y cuando te has dado cuenta hace una hora que habías respondido al buenas noches.
Notas que sonríes, no solo tu boca y rostro sonríen, sino tu corazón sonríe, está contento, con más animo y menos gruñón. Son las consecuencias de la ilusión, la ilusión de saber que te gusta alguien, el juego o baile que se da en el cortejo, la conquista. Estabas apagada, sin ganas, sin ánimo y sin recordar que hacías acá, de pronto comenzabas a recordar y la inspiración y las ganas las sentiste regresar junto a la sonrisa.
Un par de días después junto al mensaje de buenas noches, un mensaje que daba un paso más, una voz que con tono dulce decía te quiero, un mensaje que debía ser de dicha te dejaba sin comprender nada, activando tus escudos y las alertas y preguntándote: ¿Cómo se puede querer tan pronto? y tus alertas se activan, y te preguntas si es mejor subir la muralla, quizás, tal vez. - Y es que, no es fácil confiar cuando comienzas a sanar, ¿cómo se puede decir te quiero tan pronto? - Piensas en que quizás alguna patología, piensas que algo está mal, que no se puede decir te quiero así no más, es más, no se puede querer de la noche a la mañana, y te resignas pensando, era demasiado bueno para ser verdad. Y dudas, porque nadie en su sano juicio siente cariño tan rápido, se necesita tiempo para sentir. Uno no siente de la noche a la mañana algo tan grande como un querer a otro, puede estimar, puede apreciar, puede admirar, pero querer, querer requiere tiempo, y sin tiempo solo puede ser ilusión aquello que llaman querer, quizás el problema de la humanidad es la dialéctica, dicen te quiero cuando quieren decir me gustas, podría ser un equivalente para me ilusionas, o te quiero tener cerca porque me gustas, pero ¿querer?
Querer a otro ser humano requiere tiempo, conocer un poco de sus infiernos, y luego de conocer sus infiernos decidir o mejor dicho sentir y comprender que querer es conocer los infiernos del otro y aún así querer quedarse a su lado y disfrutar de aquella montaña rusa.
Yo creo que existe hoy en día un problema de expresión, donde las personas dicen te quiero apresuradamente, cuando seguramente lo que quieren expresar es me gustas, me gusta charlar con vos, o me haces ilusión, o me haces sonreír.
Que dilema, no sabes si fingir sordera, correr, sonreír, o pensar en terapia.
La vida es corta y hay que disfrutarla, pero hay fuegos que son mejores lentos que arrebatados, confundir los afectos puede ser señal de exceso de expectativa o de una tendencia a idealizar la realidad. personalmente prefiero un me gustas antes que un te quiero, ni siquiera sé cuánto tarde este corazón en volver a confiar, más incierto aún es hablar de querer.
¿Que se hace en estos casos?- el incomodo silencio, no puedes decir yo también, porque la mentira y tu no se llevan bien, decir gracias es poco cortés, hacerse el sordo puede herir, pero en realidad, cualquier respuesta que se aleje de la reciprocidad puede ser causa de una espina en el corazón expectante.
Entonces le das las buenas noches y por el bien de tu ilusión ruegas al cielo que haya querido decir me gustas, o te quiero comer a besos, pero que ese te quiero no signifique un querer real, de lo contrario, sabes bien, tendrías que hablar de un trastorno afectivo, una búsqueda de amor externo con carencia del interno, una soga que salve a ahogados, un trastorno al fin y al cabo, y terminas rogando que no sea patología.