Hoy salimos, salimos a pedalear, día 3 sin "la pastilla", así que hemos decidido vivir las emociones a concho, cada pico de euforia o ausencia de ella será vívido en sus extremos más puros, para poder lidiar con esos límites confusos de extremo a extremo el deporte es fundamental en la rutina diaria. en esta fecha hace 3 años comencé con la pastilla.. un dolor intenso se había instalado más profundo que en cualquier momento, unas 20 mil leguas de viaje submarino... bien bien al fondo del mar... amar.
El dolor no se fue, solo era menguado por aquella sutil dosis de neutralidad, una neutralidad tal que había neutralizado el motor, latiendo tan solo por inercia ante los días, algunos días doblamos la dosis para no sentir, doblábamos? doblábamos... mi dualidad y yo, yo y mi otro yo, el yo intenso que quiere comerse el mundo y el yo denso que quiere bajarse del mundo.
Ahora comienza una nueva etapa experimental, una etapa donde tocará sentir cada cosa en su intensidad, un día me dijeron que estaba mal, que reaccionaba mal, pero creo que el mundo esta mal, y solo reacciono sin calificativo, sin etiquetar bajo la dualidad de bueno o malo... simplemente reacciono a veces sutil, a veces intensamente a los estímulos del mundo, y la carencia de tolerancia a la frustración no se calma con una dosis diaria de algún inhibidor de impulsos nerviosos, y dado que no existe una respuesta ni una solución, la solución será sentir gota a gota su expresión, oírla, sentirla, meditarla, hasta comprender su origen y el porqué de su manifestación...
Un día desperté cansada, muy cansada de estar cansada, muy cansada de que mi pensamiento siguiera ahí donde solo quedó un espacio vacío. un vacío que dolió y que aún duele, pero el cansancio es más grande, y sabemos que un día dejará de doler... al fin y al cabo preferimos sentir el dolor en su máxima intensidad que quedarnos con el alma dormida.
Día 3, hemos vuelto a escribir, a pedalear por mero placer, día 3 todavía duele, pero es otro dolor, no el de la perdida, es más bien parecido a una decepción... una decepción de 3 años con golpe de un año... una decepción que agradezco, porque gracias a eso, puedo dejar esa miseria atrás... caminar, seguir, hay algo más allá, una utopía, no conozco esa utopía, pero existe, existe y un día la utopía y yo nos cruzaremos, me piensas, sé que me piensas, y tu también sueles habitar sin permiso mi cabeza, más da igual, sé que falta poco para tu partida, y un día despertaré y habrás deshabitado mis recuerdos. Ese será sin duda un día extraño, seguramente no lo percibiré porque lo que se olvida no se percibe.. simplemente se olvida y deja de habitar en un lugar consciente de la memoria.
Día 3.. say goodbye
https://www.youtube.com/watch?v=9a17sJFSSds
El dolor no se fue, solo era menguado por aquella sutil dosis de neutralidad, una neutralidad tal que había neutralizado el motor, latiendo tan solo por inercia ante los días, algunos días doblamos la dosis para no sentir, doblábamos? doblábamos... mi dualidad y yo, yo y mi otro yo, el yo intenso que quiere comerse el mundo y el yo denso que quiere bajarse del mundo.
Ahora comienza una nueva etapa experimental, una etapa donde tocará sentir cada cosa en su intensidad, un día me dijeron que estaba mal, que reaccionaba mal, pero creo que el mundo esta mal, y solo reacciono sin calificativo, sin etiquetar bajo la dualidad de bueno o malo... simplemente reacciono a veces sutil, a veces intensamente a los estímulos del mundo, y la carencia de tolerancia a la frustración no se calma con una dosis diaria de algún inhibidor de impulsos nerviosos, y dado que no existe una respuesta ni una solución, la solución será sentir gota a gota su expresión, oírla, sentirla, meditarla, hasta comprender su origen y el porqué de su manifestación...
Un día desperté cansada, muy cansada de estar cansada, muy cansada de que mi pensamiento siguiera ahí donde solo quedó un espacio vacío. un vacío que dolió y que aún duele, pero el cansancio es más grande, y sabemos que un día dejará de doler... al fin y al cabo preferimos sentir el dolor en su máxima intensidad que quedarnos con el alma dormida.
Día 3, hemos vuelto a escribir, a pedalear por mero placer, día 3 todavía duele, pero es otro dolor, no el de la perdida, es más bien parecido a una decepción... una decepción de 3 años con golpe de un año... una decepción que agradezco, porque gracias a eso, puedo dejar esa miseria atrás... caminar, seguir, hay algo más allá, una utopía, no conozco esa utopía, pero existe, existe y un día la utopía y yo nos cruzaremos, me piensas, sé que me piensas, y tu también sueles habitar sin permiso mi cabeza, más da igual, sé que falta poco para tu partida, y un día despertaré y habrás deshabitado mis recuerdos. Ese será sin duda un día extraño, seguramente no lo percibiré porque lo que se olvida no se percibe.. simplemente se olvida y deja de habitar en un lugar consciente de la memoria.
Día 3.. say goodbye
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