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Cuando cruzamos miradas


Antonia iba rumbo a la cerrajería por su bici, decidió ir a pie, la mañana estaba hermosa, como un día soleado de invierno, el cielo muy azul, el frío calando el cuerpo y congelando un poco el corazón. Cruzaba la calle distraída, un auto doblaba en la misma calle, los lentes de sol oscuros le permitieron mirar tranquilamente al auto y sus ocupantes, ahí estaba de copiloto Camila, con la mirada tan triste y cansada como la suya, como si también le pesara el tiempo, a Antonia se le estremeció el corazón, y sin saber por qué simplemente cruzó la calle sin mirarla y sin saludarla, un nudo se le puso en la garganta y en su cabeza comenzó a cantar Abel Pintos.

"Como te extraño pensó" pero Camila se había ido por segunda vez de su vida y eso significaba que realmente Camila nunca la amaría como la ella. Para que forzar algo con alguien que no es capaz de amar sin temor...

Nunca dejó de doler su ausencia, pero ahora verla, era querer parar, saludarla, abrazarla, como si el tiempo jamás las hubiese separado.

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