Era sábado y Antonia se había quedado trabajando en los diseños que tenía que llevar en el viaje, a eso de la media noche le habló Amelie que llegaba a la terminal a eso de las 3 de la madrugada, así que Antonia le dijo que no había problema que la iría a buscar.
Si bien es cierto Amelie podía coger un taxi, Antonia sabía la importancia de que alguien te espere cuando llegas a un lugar, cuando llegó la vio bajar del autobus toda dormida con los ojos aún sin poder abrirlos bien, Amelie sonrío y se apuró a abrazar a Antonia, Antonia le devolvió el abrazo, cogió el bolso y fueron hasta el auto.
En casa emocionada Amelie le contó del viaje, le mostró las fotos y le habló sobre los lugares que conoció, Antonia tenía que rendir en los días del viaje y el presupuesto tampoco ayudaba mucho para mandarse un viaje de esa envergadura, así que Amelie viajó sola hacia el sur a conocer los glaciares.
En ese tiempo Antonia estuvo abocada a sus estudios y planeando sus trabajos y estrategias académicas y laborales. De apoco fue poniendo en orden sus finanzas, le pagó a Camila la última cuota de una cuenta que quedó por una corrida cambiaria, le pagó con productos, llamó a un par de cadeterías, pero por el horario no había ninguna disponible, así que como sabía que Camila no estaba en casa llevó las cosas, se las entregó a su ex suegra y le dejó una tarjeta navideña como una forma de agradecimiento por todas las veces que le dieron una mano con el cuidado de su compañera perruna Alma.
Cerrado ese capitulo, su tiempo lo destinó esos días ya en casa a entregar pedidos a las gráficas y preparar los pedidos que tenía en su ciudad natal.
Amelie luego de contar sus aventuras se fue a dar un baño, Antonia puso una película y se acostó, Amelie se recostó junto a ella sin saber bien que hacer, habían acordado dejar todo hasta ahí, o más bien Antonia lo había decidido.
A mitad de la película Antonia se durmió, Amelie apagó la pantalla, se recostó y abrazó a Antonia, acarició su mano un largo rato y Antonia media dormida sentía la mano de Amelie acariciando su mano, comenzó a sentir una sensación difícil de explicar, y cuando menos lo esperaba sintió los labios de Amelie sobre los suyos, le devolvió el beso, y se besaron por un lago rato, de pronto confundida imaginó a Amelie y Camila frente a ella, ambas de pie y en el imaginario debía escoger a quien besar, decidir... miro a ambas y eligió a Amelie, esa noche se amaron como nunca, se durmiern avanzada la mañana, y Antonia durmió tranquila sabiendo que ya comenzaba a superar el fantasma de Camila, sabiendo y reconociendo que si se sentía muy atraída por Amelie y su dulce personalidad.
Y así fue como un domingo de Diciembre, comenzó el olvido definitivo.
Con el tiempo ambas se olvidarían, Camila se volvería a enamorar, como también lo haría Antonia, dejando los miedos atrás.
Si bien es cierto Amelie podía coger un taxi, Antonia sabía la importancia de que alguien te espere cuando llegas a un lugar, cuando llegó la vio bajar del autobus toda dormida con los ojos aún sin poder abrirlos bien, Amelie sonrío y se apuró a abrazar a Antonia, Antonia le devolvió el abrazo, cogió el bolso y fueron hasta el auto.
En casa emocionada Amelie le contó del viaje, le mostró las fotos y le habló sobre los lugares que conoció, Antonia tenía que rendir en los días del viaje y el presupuesto tampoco ayudaba mucho para mandarse un viaje de esa envergadura, así que Amelie viajó sola hacia el sur a conocer los glaciares.
En ese tiempo Antonia estuvo abocada a sus estudios y planeando sus trabajos y estrategias académicas y laborales. De apoco fue poniendo en orden sus finanzas, le pagó a Camila la última cuota de una cuenta que quedó por una corrida cambiaria, le pagó con productos, llamó a un par de cadeterías, pero por el horario no había ninguna disponible, así que como sabía que Camila no estaba en casa llevó las cosas, se las entregó a su ex suegra y le dejó una tarjeta navideña como una forma de agradecimiento por todas las veces que le dieron una mano con el cuidado de su compañera perruna Alma.
Cerrado ese capitulo, su tiempo lo destinó esos días ya en casa a entregar pedidos a las gráficas y preparar los pedidos que tenía en su ciudad natal.
Amelie luego de contar sus aventuras se fue a dar un baño, Antonia puso una película y se acostó, Amelie se recostó junto a ella sin saber bien que hacer, habían acordado dejar todo hasta ahí, o más bien Antonia lo había decidido.
A mitad de la película Antonia se durmió, Amelie apagó la pantalla, se recostó y abrazó a Antonia, acarició su mano un largo rato y Antonia media dormida sentía la mano de Amelie acariciando su mano, comenzó a sentir una sensación difícil de explicar, y cuando menos lo esperaba sintió los labios de Amelie sobre los suyos, le devolvió el beso, y se besaron por un lago rato, de pronto confundida imaginó a Amelie y Camila frente a ella, ambas de pie y en el imaginario debía escoger a quien besar, decidir... miro a ambas y eligió a Amelie, esa noche se amaron como nunca, se durmiern avanzada la mañana, y Antonia durmió tranquila sabiendo que ya comenzaba a superar el fantasma de Camila, sabiendo y reconociendo que si se sentía muy atraída por Amelie y su dulce personalidad.
Y así fue como un domingo de Diciembre, comenzó el olvido definitivo.
Con el tiempo ambas se olvidarían, Camila se volvería a enamorar, como también lo haría Antonia, dejando los miedos atrás.