- Duele alejarse, despedirse, saber que te vas otra vez y dejas tu alma un momento en un abrazo. Ves sus ojos, algunos asoman un brillo húmedo ante la despedida, otras miradas siguen como si nada, como quien recibe un vuelto al comprar y se va..
Los verdes del paisaje comienzan a perderse para convertirse en amarillos y áridos, allá en casa Mofle me espera, me extraña, la extraño, nos extrañamos.
Otros olvidos se viven, el regreso a aquella ciudad tranquila con aires campestres, el lugar desde donde un día partirå, partiré nuevamente con algún rumbo aun incierto que pueda sentirlo un hogar..
Los viajes y la busqueda incansable de aquel nido que pueda sentir un hogar cálido y ameno...
Otros se van y uno se queda, luego nosotros nos vamos y otros se quedan y así las despedidas, perpetuas e infinitas, tantas despedidas, desde siempre los adioses...
Solo queda un anhelo fugaz de llegar a casa un día cualquiera y encontrar un abrazo de aquellos que te hacen olvidar los viajes, las partidas, los adioses y la vida..
De aquellos que te hacen sentir que todo lo puedes y que nada te falta, de aquellos que hacen que la vida por momentos si valga la pena...
De aquellos abrazos que quizas no existen, pero que se anhelan desde antes, desde siempre, para siempre...