Viajo en tren, hoy la luna y el sol se han encontrado bajo la mirada de un cielo veraniego y nada otoñal, las nubes, enormas figuras pomposas, deleitan el paisaje con su brillo anaranjado, todo un espectáculo a la vista de un buen observador.
Unas chicas a mi lado en el tren, se miman, se cuidan, sencillamente hermoso y sublime el amor de otros. En el asiento del frente una pareja que va sentada de frente se toman los dedos mientras duermen afirmados en la mesita del tren, por mi parte, en completa paz aprendí a amarme tanto que me basto a mi misma. Se fue la necesidad de escuchar un te amo, dejé de necesitar que alguien me diga te amo, o me gusta que estes aquí, porque supongo comencé a disfrutar estar a solas conmigo.
Comienza a atardecer, la luna me mira de frente, me encanta, me llena de paz, la observo y sé que ya no tengo nada que pedirle a la luna... solo agradecerle la paz que me ha vuelto a dar.
Unas chicas a mi lado en el tren, se miman, se cuidan, sencillamente hermoso y sublime el amor de otros. En el asiento del frente una pareja que va sentada de frente se toman los dedos mientras duermen afirmados en la mesita del tren, por mi parte, en completa paz aprendí a amarme tanto que me basto a mi misma. Se fue la necesidad de escuchar un te amo, dejé de necesitar que alguien me diga te amo, o me gusta que estes aquí, porque supongo comencé a disfrutar estar a solas conmigo.
Comienza a atardecer, la luna me mira de frente, me encanta, me llena de paz, la observo y sé que ya no tengo nada que pedirle a la luna... solo agradecerle la paz que me ha vuelto a dar.