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El hogar

Ese lugar donde estás en inmensa paz... yo llamo hogar... me gusta tanto la vida acá que cada vez que puedo vuelvo a casa, mis vecinos saludan como en esa peli de J Carrey...  hola buen día me dicen cuando paso a pie o en bici, a veces voy a comprar cualquier cosa y me charlan largo, cuando no estoy me riegan mi arbolito de limón que poco a poco crece, hoy por ejemplo me visitó un vecino, pablito, siempre que pasa dice: mañana paso y tomamos unos mates, pero siempre saluda y se va, dice: hola como estás todo bien, prgunta tres veces y se va, mofle lo quiere mucho, él es como un niño supongo. Ayer ne visitó otra amiga con su hija, tomé tantos mates que me quede estudiando hasta largas horas de la noche, es lindo sentir esa paz de pueblo, tan lindo que cuando vuelvo a la ciudad todo me es ajeno, pero a la vez real, como si la vida acá fuese un sueño, de esos de los que no querés despertar.

Cuando mofle está la abrazo y me duermo, y cuando me duermo se va :)

Dicen que cuando no podemos dormir, es porque estamos despiertos en los sueños de alguien... yo diría a eso... elijan a otro para soñar y dejenme dormir que mañana tengo que madrugar n.n No, no es de otaria, pero estoy en pleno amorío con mi propia alma, completa, entera, sin necesidades externas, se siente bien, el no anhelar nada, te hace más agredecido de cada detalle de la vida.

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Darío Sztajnszrajber. Charla magistral: "El Conocimiento"

En el niño se dan estrategias de conocimiento y prácticas del sentido, el juego emancipa a las cosas de su sentido unilineal. "pobre de nosotros que estamos condenados a que una cuchara sea solo una cuchara, porque para el niño una cuchara es un micrófono, una espada, una multiplicidad de cosas" Lo que hace el saber filosófico no es resolver problemas, sino lo que los crea, crea problemas donde se supone que no los hay...  que tendría de político jugar, que tendría de revolucionario?

Sobre vidas y muertes

Hoy fui a un velorio, alguien murió ayer antes que el año terminara y comenzará el nuevo año. Cuando me acerqué a ver su rostro en el ataúd me sorprendió la paz que emitía su rostro, pero lo que más me sorprendió era el increíble parecido que esa señora tenía con mi abuelita ya fallecida. Su nariz era idéntica, su frente, sus labios, casi iguales, casi dos gotas de agua... la persona que descansaba de la vida en aquél cajón había sido la amante de mi abuelo, nos dejó una tía y dos primos. Quedé tan sorprendida por el parecido, no podía creerlo, así que me puse a pensar en mí, creo que nunca he repetido el patrón, creo que nadie se parece a nadie, sin embargo él, mi abuelo, las elegía iguales. Me pregunté el por qué, pero no encontré respuestas. Así que me quedé con el asombro del increíble parecido entra ella y mi abuela. La vida para los vivos continúa, y bueno, debemos buscar la mejor forma de continuarla con las vueltas que está nos trae.