Todos hablamos evolucionadamente de las perdidas, decimos cosas como: "si sufre es mejor que parta", "era su hora", "hay que asumirlo" y así con cada perdida... más, yo miro la foto de mi abuela mientras exprimo jugo en el exprimidor que me regaló y que uso siempre, miro su foto alegre mientras me preparo a cocinar, pienso en mi próximo viaje a Chile, y pienso que llegaré a casa y ella no estará más para abrazarla, y esas comidas tan únicas que hacía, que se levantaba a cocinar aunque no diera más de dolor, porque esa, esa era su forma de amor, dedicar su talento para vos.
Sé que todos dicen cosas como "nadie se va antes de su hora", "era la mejor si estaba sufriendo" y yo bromeaba con: "no te vas a morir cuando esté en argentina, tienes que esperarme si quieres que esté en tu funeral"... al final nada es broma, y las perdidas duelen lo mismo, quizás fue quien más me amó como era, la que más se alegraba si yo iba a Chile era ella, y me produce una pena enorme el saber que esta vez cuando vaya, ella no estará más físicamente para acostarme junto a ella, abrazarla, hacerle cariño en su brazo que le dolía, hacerla reír con mis payasadas.
Lo que la gente no entiende de las perdidas y las partidas es que siempre es la última vez, no habrá una próxima vez, para abrazar, para besar, para sentir una caricia, dar la mano una vez más, ver su sonrisa, su mirada de ternura mirándote a los ojos, no habrá una nueva oportunidad, pero estamos tan ocupados viviendo que nos olvidamos de querer, de cuidar, de darle lo mejor de nosotros a otros, solo por el placer de dar.
Si hubiese sabido que era tu último día y tu última noche, me quedaba a dormir con vos en el hospital. Uno no sabe cuanto ama y cuanto extrañara a alguien hasta perderle, pensé que era lo mejor que no sufrieras más, pero ahora quien sufre por no verte más soy yo... yo sé que estás siempre nona, pero el saber que iré y ya no estarás físicamente ahí me duele hasta el infinito y más allá.
Sé que todos dicen cosas como "nadie se va antes de su hora", "era la mejor si estaba sufriendo" y yo bromeaba con: "no te vas a morir cuando esté en argentina, tienes que esperarme si quieres que esté en tu funeral"... al final nada es broma, y las perdidas duelen lo mismo, quizás fue quien más me amó como era, la que más se alegraba si yo iba a Chile era ella, y me produce una pena enorme el saber que esta vez cuando vaya, ella no estará más físicamente para acostarme junto a ella, abrazarla, hacerle cariño en su brazo que le dolía, hacerla reír con mis payasadas.
Lo que la gente no entiende de las perdidas y las partidas es que siempre es la última vez, no habrá una próxima vez, para abrazar, para besar, para sentir una caricia, dar la mano una vez más, ver su sonrisa, su mirada de ternura mirándote a los ojos, no habrá una nueva oportunidad, pero estamos tan ocupados viviendo que nos olvidamos de querer, de cuidar, de darle lo mejor de nosotros a otros, solo por el placer de dar.
Si hubiese sabido que era tu último día y tu última noche, me quedaba a dormir con vos en el hospital. Uno no sabe cuanto ama y cuanto extrañara a alguien hasta perderle, pensé que era lo mejor que no sufrieras más, pero ahora quien sufre por no verte más soy yo... yo sé que estás siempre nona, pero el saber que iré y ya no estarás físicamente ahí me duele hasta el infinito y más allá.