Estamos todo el día compitiendo, se compite inconscientemente o conscientemente sobre quien tiene el mejor celular, la mejor televisión, la mejor campera, las mejores zapatillas, y así, hasta los anticapitalistas buscan marcas para ser reconocidos, para ser un pareo o una parea, para no ser menos que el del lado, competimos cada vez que llenamos el armario de camperas de tal o cual marca, cada vez que cambiamos el teléfono, porque es muy pequeño, muy lento o muy pasado de moda.
Y así, todos y todas, aún aquellos que llevan los mejores discursos de igualdad y conciencia social, se gastan las lukas por las que se rompieron su soberano culo laburando en algo que no necesitan, pero que les aumenta la autoestima.
Acumulación de bienes para ser alguien del rebaño, acumulación de bienes para las fotos, acumulación de horas de competencia, porque tu no lo ves, pero hemos nacido para competir, competir entre hermanos, entre amigos, entre iguales. Y así se nos van las horas gastando los sueños y las alegrías en aquella satisfacción banal de acumulación que promete darnos la felicidad.
Y mientras acumulas, no tenes tiempo, andas “a las corridas” dicho en argento, andas sin tiempo dicho en chileno, y ves? No, claro que no lo ves, te gastas el tiempo en acumular, en los bienes que te darán la felicidad, aquel certificado que llevas en la marca y dice, si, vos sos mas copado que el del lado…. ¿?
Estás vivo? No, claro que no, somos una acumulación de zombis vivientes y vampiros chupasangre, idiotizados, sin entender el sentido de la vida. Y es que no tenemos tiempo, no tenemos tiempo para los otros, porque estamos ocupando intentando ser lo que no somos, pero que queremos ser.
Cuantas veces compartiste esta semana con aquellos a quienes dices querer? Disfrutaste ese tiempo?
Ahora entiendo mi pesadilla recurrente de infancia en donde la mitad de la ciudad eran zombis vivientes, y la otra mitad eran vampiros… recuerdo el miedo que sentía a que convirtieran a madre, yo tan elektra y tan super heroína de ella.
Y si, terminó ocurriendo, los vampiros y los zombis están entre nosotros y son mayoría.
Y tu? Ya entendiste el sentido de esta cojonuda vida?
Y así, todos y todas, aún aquellos que llevan los mejores discursos de igualdad y conciencia social, se gastan las lukas por las que se rompieron su soberano culo laburando en algo que no necesitan, pero que les aumenta la autoestima.
Acumulación de bienes para ser alguien del rebaño, acumulación de bienes para las fotos, acumulación de horas de competencia, porque tu no lo ves, pero hemos nacido para competir, competir entre hermanos, entre amigos, entre iguales. Y así se nos van las horas gastando los sueños y las alegrías en aquella satisfacción banal de acumulación que promete darnos la felicidad.
Y mientras acumulas, no tenes tiempo, andas “a las corridas” dicho en argento, andas sin tiempo dicho en chileno, y ves? No, claro que no lo ves, te gastas el tiempo en acumular, en los bienes que te darán la felicidad, aquel certificado que llevas en la marca y dice, si, vos sos mas copado que el del lado…. ¿?
Estás vivo? No, claro que no, somos una acumulación de zombis vivientes y vampiros chupasangre, idiotizados, sin entender el sentido de la vida. Y es que no tenemos tiempo, no tenemos tiempo para los otros, porque estamos ocupando intentando ser lo que no somos, pero que queremos ser.
Cuantas veces compartiste esta semana con aquellos a quienes dices querer? Disfrutaste ese tiempo?
Ahora entiendo mi pesadilla recurrente de infancia en donde la mitad de la ciudad eran zombis vivientes, y la otra mitad eran vampiros… recuerdo el miedo que sentía a que convirtieran a madre, yo tan elektra y tan super heroína de ella.
Y si, terminó ocurriendo, los vampiros y los zombis están entre nosotros y son mayoría.
Y tu? Ya entendiste el sentido de esta cojonuda vida?