Recuerdo el día que vine a conocer el departamento, Ahí estaba ella, sentada en el umbral de la puerta, mirando a la nada, como angustiada, como si algo le pesara, ahora comprendo que era...
Lo sabía, más no quería verlo, y así pasaron los meses, ausencia sumada de más ausencias, hasta volverse absoluta.
Recuerdo la primera vez que visitó mi casa, nos dormimos agotadas y algo ebrias después de la marcha, la abracé y me dormí, a la noche siguiente, le daba las buenas noches, seguía ahí, besé su rostro recorriéndole beso sutil a sutil beso, sin besar sus labios, hasta que puso cara graciosa y movió su cara hasta coincidir su boca con la mía, fue el primer beso, el primer beso de muchos.
Recuerdo que así eran sus besos, divertidos, siempre estiraba la boca, haciendo gesto de beso, ese gesto tan sutil, ese gesto, era su romanticismo descuidado, descuidado pero tierno.
Recuerdo nuestras discusiones, yo me frustraba y ella se perdía en una burbuja de silencio y frustración, mientras yo era argumentos, ella era silencio.
Recuerdo la primera vez que cociné, -"me robaste el corazón"- me dijo.
Solo cociné durante tres días, luego dijo-"yo cocinó" y le cedí la cocina para siempre.
Recuerdo que alguna vez me dijo:- "me estafaste"- "me hiciste creer que cocinabas y ya no pisas la cocina"- sonreí, y le dije:-"es la táctica" -funcionó viste, y sonreímos.
Recuerdo cuanto la quería, como la buscaba en la noche, pero el calor cordobés era implacable, así que yo la buscaba y ella me huía.
Recuerdo su sonrisa, sus caras de amor, y sus caras de enojo, recuerdo su silencio, sobre todo su silencio, y quizás eso fue lo que más me enamoró, el no discutir, sino, dejar pasar el tiempo hasta volverse a sentir bien, hasta que una vez ya no se recuperó más y la frustración le ganó al amor.
Recuerdo, tantos recuerdos, que ahora que me marcho, serán solo eso, recuerdos de un amor que no supe cuidar, que el tiempo y la distancia se llevó, y que la cercanía no pudo remediar.
Recuerdo haberte querido tanto, que parece que no es solo un recuerdo.
Lo sabía, más no quería verlo, y así pasaron los meses, ausencia sumada de más ausencias, hasta volverse absoluta.
Recuerdo la primera vez que visitó mi casa, nos dormimos agotadas y algo ebrias después de la marcha, la abracé y me dormí, a la noche siguiente, le daba las buenas noches, seguía ahí, besé su rostro recorriéndole beso sutil a sutil beso, sin besar sus labios, hasta que puso cara graciosa y movió su cara hasta coincidir su boca con la mía, fue el primer beso, el primer beso de muchos.
Recuerdo que así eran sus besos, divertidos, siempre estiraba la boca, haciendo gesto de beso, ese gesto tan sutil, ese gesto, era su romanticismo descuidado, descuidado pero tierno.
Recuerdo nuestras discusiones, yo me frustraba y ella se perdía en una burbuja de silencio y frustración, mientras yo era argumentos, ella era silencio.
Recuerdo la primera vez que cociné, -"me robaste el corazón"- me dijo.
Solo cociné durante tres días, luego dijo-"yo cocinó" y le cedí la cocina para siempre.
Recuerdo que alguna vez me dijo:- "me estafaste"- "me hiciste creer que cocinabas y ya no pisas la cocina"- sonreí, y le dije:-"es la táctica" -funcionó viste, y sonreímos.
Recuerdo cuanto la quería, como la buscaba en la noche, pero el calor cordobés era implacable, así que yo la buscaba y ella me huía.
Recuerdo su sonrisa, sus caras de amor, y sus caras de enojo, recuerdo su silencio, sobre todo su silencio, y quizás eso fue lo que más me enamoró, el no discutir, sino, dejar pasar el tiempo hasta volverse a sentir bien, hasta que una vez ya no se recuperó más y la frustración le ganó al amor.
Recuerdo, tantos recuerdos, que ahora que me marcho, serán solo eso, recuerdos de un amor que no supe cuidar, que el tiempo y la distancia se llevó, y que la cercanía no pudo remediar.
Recuerdo haberte querido tanto, que parece que no es solo un recuerdo.