Te acuerdas cuando me despertaba, te miraba y te decía: -¿hoy te dije que te amo? Te miraba y te decia te amo, sellandolo con un beso, a veces piquito bien estirado, a veces beso frances...
Cuando era medio día y te decía... - hoy te dije que te amo? - a veces me decías que si... a veces hoy no, fuera cual fuera tu respuesta te miraba y te decía te amo.
Es curioso como en nombre del amor cometemos tantos errores, desearía poder viajar en el tiempo como en la película cuestión de tiempo y hacer las cosas bien a la primera, no haberme equivado tanto.
Haber sido más perfecta...
Hoy te dije que te amo?
Si claro que si, no hay día en que no te lo diga, aunque claro, solo yo me escucho... una veta de mi, quisiera pensar que cada te amo llega aún a pesar denla distancia.
Si hay algo q a caídas aprendí es que cuando alguien te pide tiempo debes darselo, desaparecer. Por completo, quizás en esa paz de tu ausencia vuelva a buscarte...
Hoy pasé por la plaza de la intendencia, me pareció que te veía correr sonriendo, como el día de la cafetera.
Suena absurdo, pero aún veo tu trompa estirándose para saludar. Dan ganas de cerrar los ojos e imaginar que cuando llegues a casa, ahí estarás, sonriendo como antes y estirándo la trompa para saludarme.
Cuando era medio día y te decía... - hoy te dije que te amo? - a veces me decías que si... a veces hoy no, fuera cual fuera tu respuesta te miraba y te decía te amo.
Es curioso como en nombre del amor cometemos tantos errores, desearía poder viajar en el tiempo como en la película cuestión de tiempo y hacer las cosas bien a la primera, no haberme equivado tanto.
Haber sido más perfecta...
Hoy te dije que te amo?
Si claro que si, no hay día en que no te lo diga, aunque claro, solo yo me escucho... una veta de mi, quisiera pensar que cada te amo llega aún a pesar denla distancia.
Si hay algo q a caídas aprendí es que cuando alguien te pide tiempo debes darselo, desaparecer. Por completo, quizás en esa paz de tu ausencia vuelva a buscarte...
Hoy pasé por la plaza de la intendencia, me pareció que te veía correr sonriendo, como el día de la cafetera.
Suena absurdo, pero aún veo tu trompa estirándose para saludar. Dan ganas de cerrar los ojos e imaginar que cuando llegues a casa, ahí estarás, sonriendo como antes y estirándo la trompa para saludarme.