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Luna Llena

Era luna nueva, primeros días de diciembre, la tristeza de la partida de mi abuela, la tristeza de no poder despedirme y darle un último beso, me traía tantos recuerdos, eran días complejos, ese día coincidía con un día en el que.. lo diré así, una vez me volví a enamorar, y un buen día en el río, sentada en una roca, con la luna llena bañándonos con su luz, le pedí pololeo... antes un tiempo atrás viajando a buenos aires y mirando a la luna, le pedí un amor sincero, la luna me lo otorgó, y ante su luz de luna llena me la jugué... En fin, pasó el tiempo y tal como la vida es vida, también es muerte, el amor murió, pero murió antes allá que acá, así que otra vez le hablé a la luna, y le pedí el olvido, y la luna me escuchó, después de la gran y magnífica tormenta de luna llena, mi corazón respira, la tormenta limpió mi corazón de la nostalgia, dejando atrás lo que no fue.
Llegué a casa, la luz en el pueblo estaba cortada, casi no habían taxis así que caminé desde la estación a casa, la luna llena todo lo alumbraba, era como caminar por un campo, con olor a húmedo y naturaleza viva, no sentí miedo, mas bien admiré las pocas estrellas que se veían, y caminé feliz bajo la luz de aquella luna, vuelvo a vivir, por fin, vuelvo a vivir.
Llegando a casa tenía un mensaje en la página de escritos, me habían contactado por mis escritos, decía: Hola creo que sos vos, no estoy segura pero creo que si eres vos, yo también amo escribir, y vivo en villa maría, espero que seas vos. Me dio gracia su mensaje, le escribí, ahora ya tengo un montón de invitaciones para la semana, desde bioconstrucción hasta mates en la costanera.. le pregunté como me había encontrado, me dijo que de pronto tuvo una necesidad tan grande de encontrarme, que buscó hasta encontrarme, le di las gracias, le dije que me alegraba, me dijo que le alegraba que me alegrara.
La vida puede ser hermosa si dejamos que la tormenta todo se lleve.
una nueva amistad nace en el pueblo :)

Y es que sí, después de la tormenta, siempre sale el sol.
#GraciasAlaVida
Gracias a mi querida luna llena.


¿adónde van las palabras que no se quedaron? 
¿adónde van las miradas que un día partieron? 
¿acaso flotan eternas, como prisioneras de un ventarrón? 
¿o se acurrucan, entre las rendijas, buscando calor? 
¿acaso ruedan sobre los cristales, cual gotas de lluvia que quieren pasar? 
¿acaso nunca vuelven a ser algo? 
¿acaso se van? 
¿y a dónde van? 
¿adónde van? 
¿en qué estarán convertidos mis viejos zapatos? 
¿a dónde fueron a dar tantas hojas de un árbol? 
¿por dónde están las angustias, que desde tus ojos saltaron por mí? 
¿adónde fueron mis palabras sucias de sangre de abril? 
¿adónde van ahora mismo estos cuerpos, que no puedo nunca dejar de alumbrar? 
¿acaso nunca vuelven a ser algo? 
¿acaso se van? 
¿y a dónde van? 
¿adónde van? 
¿adónde va lo común, lo de todos los días? 
¿el descalzarse en la puerta, la mano amiga? 
¿adónde va la sorpresa, casi cotidiana del atardecer? 
¿adónde va el mantel de la mesa, el café de ayer? 
¿adónde van los pequeños terribles encantos que tiene el hogar? 
¿acaso nunca vuelven a ser algo? 
¿acaso se van? 
¿y a dónde van? 
¿adónde van?

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