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Tánatos y yo


Tánatos, no tiene sentido que me sigas a todos lados, tu y yo lo hemos charlado largamente, te he pedido que me dejes, que no me sigas, más aquí estás nuevamente, donde voy me sigues, dame un respiro, intento remontar mi vida, centrarme en lo importante, no quiero volver a verte la cara, solo déjame seguir adelante, hago todo lo humanamente posible para continuar mi camino, y cada que me recuesto a respirar un momento, un viaje largo, donde esté ahí estas intentado envolverme en ti...
Tánatos, deja a este cuerpo seguir con su vida, necesito seguir sin el miedo a verte la cara cada noche, cada momento, necesito lejos de ti.

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Sobre vidas y muertes

Hoy fui a un velorio, alguien murió ayer antes que el año terminara y comenzará el nuevo año. Cuando me acerqué a ver su rostro en el ataúd me sorprendió la paz que emitía su rostro, pero lo que más me sorprendió era el increíble parecido que esa señora tenía con mi abuelita ya fallecida. Su nariz era idéntica, su frente, sus labios, casi iguales, casi dos gotas de agua... la persona que descansaba de la vida en aquél cajón había sido la amante de mi abuelo, nos dejó una tía y dos primos. Quedé tan sorprendida por el parecido, no podía creerlo, así que me puse a pensar en mí, creo que nunca he repetido el patrón, creo que nadie se parece a nadie, sin embargo él, mi abuelo, las elegía iguales. Me pregunté el por qué, pero no encontré respuestas. Así que me quedé con el asombro del increíble parecido entra ella y mi abuela. La vida para los vivos continúa, y bueno, debemos buscar la mejor forma de continuarla con las vueltas que está nos trae.

El tiempo no se detiene

En plena configuración del celular, caí en la cuenta de que hoy es 08, 08 de marzo, 08 de marzo de 2017, y no lo digo porque hoy se revindique la lucha hacia los derechos de la mujer, en igualdad y respeto, sino, porque han pasado exactos 7 meses desde la gran pelea que acabó con todo, la sumatoria de toda las sumatorias, el momento donde mi frustración llegó a su cúspide, y la suya también... Han pasado 7 meses desde el quiebre final, 7 extraños meses donde nunca me di cuenta del tiempo que pasaba, hasta hoy, que he caído en cuenta que han pasado 7 meses. Quizás sea hora de dar vuelta la página, aunque se necesiten unos meses, pero supongo que hay un momento en que uno debe soltar la expectativa y vivir la realidad. Hoy no iré a la marcha, no porque no desee apoyar esa lucha en la que tanto creo, sino, porque está vez siento que no estoy lista para verte, ni aunque sea desde lejos, porque el corazón aún me bombea, y hay que disminuir el estímulo, hasta que todo muera. Todo se s...