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Perdonarse

Tenemos el deber de perdonarnos, de entender que cuando actuamos actuamos con el corazón, que no siempre tomamos las decisiones más sensatas y que a veces nos lanzamos así sin más sin red.
Tenemos el deber de perdonarnos por los caminos que elegimos, a veces más pedregosos que otros, perdonarnos por cada error cometido, por cada vez que aguantamos que otro nos hiriera.
Tenemos el deber de perdonarnos, aceptar nuestras decisiones que nos han llevado a cualquier lado. Perdonarnos, por esperar, por tener expectativas, perdonarnos por insensatos, por lanzarnos al abismo, por desviarnos de nuestros caminos por un amor o un desamor.
Tenemos el deber de perdonarnos por brindar amistad a quien no la respeta, perdonarnos por dar todo y quedarnos sin nada, perdonarnos por poner a otros en un lugar más importante que nosotros mismos.
Perdonarnos por permitir que nos violenten.
Tenemos el deber de perdonarnos, la obligación de dar vuelta la página, aceptar que nos equivocamos y la valentía de abrir nuestro corazón nuevamente.
Tenemos el deber de perdonarnos y de perdonar a otros, el deber de volver a querer sin temores y la obligación de permitirnos ser felices.
Tenemos que saber perdonarnos por herirnos, por pensarnos sin fuerzas, por querer tirar la toalla de la vida, por permitir que la tristeza nos embriague y seduzca.
Tenemos el deber de perdonarnos por renunciar, por dejar caer los brazos, por perder las fuerzas de seguir, por dañarnos, tenemos el deber de perdonarnos por renunciar.
y debemos agradecer a la vida cuando nos llena de amor para continuar.

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