Una de las cosas menos fáciles en la vida es encontrar un lugar en el mundo que se sienta como un hogar, una vez que sales de tu país siempre eres extranjero y una vez que vuelves también lo eres.
Sé que cada lugar es pasajero, sin embargo cada vez con más anhelo mi corazón espera alguna vez encontrar ese lugar que se pueda llamar y sentir un hogar.
¿Cómo es posible que seamos tan mutables? En la mañana desayunaba con una amiga mientras me daban la buena noticia, estaba tan feliz, tan euforicamente feliz, pero en la noche desperté con mucho miedo, pero no el mismo miedo de cuando entraron a robar, era un miedo distinto, miedo a fracasar nuevamente, a una nueva estafa, a las malas decisiones, la felicidad infinita que sentía por la paz del lugar se transformó en miedo, como si no fuese capaz de sentirme bien en ningún lugar del mundo. Que angustiante y asfixiante sensación, no la de comenzar de cero, ni volver a moverse unos kilómetros, es es sensación de sentir que se es un pario en cualquier lugar del mundo. Tengo miedo, tengo mucho miedo de no sentir un hogar en ningún lugar.
A veces uno necesita a su familia cerca muy cerca para darte las fuerzas de volver a empezar, hoy es uno de esos días.
El robo, la estafa en la tarjeta, las incertidumbres comienzas a minar poco a poco mis fortalezas y sueños, comienzo a ver al mundo como un lugar hostil, aunque seas bueno, el mundo se vuelve hostil.
He intentado por años tomar la mejor decisión que me lleve a la felicidad, he intentado por años estar donde me sienta bien, pero el mundo se vuelve muy grande y solitario, y tengo miedo de pasarme la vida intentándolo. Siento que desde el día que mi abuela falleció la vida se viene cuesta abajo, de mal en peor.
Sé que cada lugar es pasajero, sin embargo cada vez con más anhelo mi corazón espera alguna vez encontrar ese lugar que se pueda llamar y sentir un hogar.
¿Cómo es posible que seamos tan mutables? En la mañana desayunaba con una amiga mientras me daban la buena noticia, estaba tan feliz, tan euforicamente feliz, pero en la noche desperté con mucho miedo, pero no el mismo miedo de cuando entraron a robar, era un miedo distinto, miedo a fracasar nuevamente, a una nueva estafa, a las malas decisiones, la felicidad infinita que sentía por la paz del lugar se transformó en miedo, como si no fuese capaz de sentirme bien en ningún lugar del mundo. Que angustiante y asfixiante sensación, no la de comenzar de cero, ni volver a moverse unos kilómetros, es es sensación de sentir que se es un pario en cualquier lugar del mundo. Tengo miedo, tengo mucho miedo de no sentir un hogar en ningún lugar.
A veces uno necesita a su familia cerca muy cerca para darte las fuerzas de volver a empezar, hoy es uno de esos días.
El robo, la estafa en la tarjeta, las incertidumbres comienzas a minar poco a poco mis fortalezas y sueños, comienzo a ver al mundo como un lugar hostil, aunque seas bueno, el mundo se vuelve hostil.
He intentado por años tomar la mejor decisión que me lleve a la felicidad, he intentado por años estar donde me sienta bien, pero el mundo se vuelve muy grande y solitario, y tengo miedo de pasarme la vida intentándolo. Siento que desde el día que mi abuela falleció la vida se viene cuesta abajo, de mal en peor.