La vida, ese extraño camino que pareciera no tener fin, a veces llegas a una posada y descansas, así se siente cuando descansas en los brazos de alguien que amas, alguien que genera amor en ti, que hace brotar el amor de ti, se siente como descansar después de un largo camino...
Hay ocasiones en la vida en que creemos saber qué es lo que queremos en la vida, qué camino caminar, pero no siempre depende de nosotros recorrer ciertos caminos, andar por tales senderos, hay caminos que nos toca recorrer en solitario, en algún punto del camino nuevamente encontraremos un lugar donde sentirnos en casa.
Imagino que la casa donde crecí debe tener en este momento un dejo de olor a parafina, estar abrigadoramente calentita... y algo desordenada..
extraño ese calor de hogar, la sonrisa de mi madre... las comidas de mi tía, extraño sentir que pertenezco a algún lugar, aunque esa sensación dure lo que dura una visita...
La vida continúa, y entre tanto camino ha de haber algún lugar al que pueda sentir mi hogar.
Un hogar para compartir, con quien comer un pan con mantequilla, sonreír a otro humano en las mañanas, bailar, un hogar para embellecer, para cobijarse, para crecer, para vivir... para vivir en compañía de alguien que piense y sienta la vida tan sensiblemente como tú.
Hay ocasiones en la vida en que creemos saber qué es lo que queremos en la vida, qué camino caminar, pero no siempre depende de nosotros recorrer ciertos caminos, andar por tales senderos, hay caminos que nos toca recorrer en solitario, en algún punto del camino nuevamente encontraremos un lugar donde sentirnos en casa.
Imagino que la casa donde crecí debe tener en este momento un dejo de olor a parafina, estar abrigadoramente calentita... y algo desordenada..
extraño ese calor de hogar, la sonrisa de mi madre... las comidas de mi tía, extraño sentir que pertenezco a algún lugar, aunque esa sensación dure lo que dura una visita...
La vida continúa, y entre tanto camino ha de haber algún lugar al que pueda sentir mi hogar.
Un hogar para compartir, con quien comer un pan con mantequilla, sonreír a otro humano en las mañanas, bailar, un hogar para embellecer, para cobijarse, para crecer, para vivir... para vivir en compañía de alguien que piense y sienta la vida tan sensiblemente como tú.