Somos lo que somos, a veces en equilibro a veces lejos de él.
Las circunstancias, factores externos e internos, la valencia que le damos a cada hecho, determinan quiénes somos y como reaccionamos.
Nuestra mayor debilidad es esperar, esperar que las cosas salgan como esperamos, que las personas sean como soñamos, que la vida sea un camino de flores, de paz y de amor… mientras tanto esperamos y soñamos esa perfección construida en nuestro interior, la vida se sucede con sus imperfecciones, y es entonces donde te detienes a pensar, ¿Qué quiero, que espero, que sueño?
No es el otro quien es culpable por no llenar nuestras expectativas, somos nosotros los únicos responsables por tener dichas expectativas, vos sos quien sos, y yo idem.
No has hecho nada mal, haz hecho lo que te nacía hacer y que no conjugase con mi expectativa no es más que la realidad de quienes somos, que deseamos y que esperamos.
Y así se nos sucede la vida, esperando ese mundo interior perfecto volcado al exterior, y es que el tiempo es lo más valioso que tenemos, por ello más que esperar prefiero construir, construir ese mundo que me de la paz de despertar feliz cada día, y para eso no importa el lugar, importan las ganas de volver a empezar.
Las circunstancias, factores externos e internos, la valencia que le damos a cada hecho, determinan quiénes somos y como reaccionamos.
Nuestra mayor debilidad es esperar, esperar que las cosas salgan como esperamos, que las personas sean como soñamos, que la vida sea un camino de flores, de paz y de amor… mientras tanto esperamos y soñamos esa perfección construida en nuestro interior, la vida se sucede con sus imperfecciones, y es entonces donde te detienes a pensar, ¿Qué quiero, que espero, que sueño?
No es el otro quien es culpable por no llenar nuestras expectativas, somos nosotros los únicos responsables por tener dichas expectativas, vos sos quien sos, y yo idem.
No has hecho nada mal, haz hecho lo que te nacía hacer y que no conjugase con mi expectativa no es más que la realidad de quienes somos, que deseamos y que esperamos.
Y así se nos sucede la vida, esperando ese mundo interior perfecto volcado al exterior, y es que el tiempo es lo más valioso que tenemos, por ello más que esperar prefiero construir, construir ese mundo que me de la paz de despertar feliz cada día, y para eso no importa el lugar, importan las ganas de volver a empezar.