Ya se había tornado natural para la madre de Antonia el gritar cada vez que la respuesta no era la esperada, le había preguntado que haría con esa parte del piso bajo la escalera y Antonia que recién había tomado y puesto los audifonos para estudiar no la oyó, luego escuchó su nombre propio y Antonia se quitó los audífonos indicando que había comenzado su momento de estudio, su madre comenzó a gritar que jamás podía preguntar nada, que siempre era ignorada y cuanta cosa más. Antonia solo hizo tripas corazón y guardó silencio, respondió que ese piso quedaría como estaba que solo lo había levantado para sacar una protuberancia de cemento, mientras su madre seguía gritando Antonia solo respiró y recordó lo que siempre le decía Amelie, no respondas, solo escucha y Antonia solo escuchó.
Luego de unos minutos que su madre se había retirado a otro cuarto Antonia tomó su computadora y se dirigió hasta su cuarto provisorio, la visita pronto terminaría, se fue a un lugar más neutral para poder leer, pero el nudo seguía ahí y pensó por un momento que su respuesta de gritos ante situaciones de mucho estrés quizás se debiera a aquellas reacciones que solía tener su madre con ella cuando la respuesta o la acción no era la esperada, no era otra cosa entonces que un comportamiento aprendido ante la frustración, no era otra cosa que algo que desaprender.
Pensó en Amelie, en su sonrisa, en su regazo...
En ese cariño sincero que sin esperarlo había recibido.
Luego de unos minutos que su madre se había retirado a otro cuarto Antonia tomó su computadora y se dirigió hasta su cuarto provisorio, la visita pronto terminaría, se fue a un lugar más neutral para poder leer, pero el nudo seguía ahí y pensó por un momento que su respuesta de gritos ante situaciones de mucho estrés quizás se debiera a aquellas reacciones que solía tener su madre con ella cuando la respuesta o la acción no era la esperada, no era otra cosa entonces que un comportamiento aprendido ante la frustración, no era otra cosa que algo que desaprender.
Pensó en Amelie, en su sonrisa, en su regazo...
En ese cariño sincero que sin esperarlo había recibido.