Resulto ser que luego del conflicto por la posesión ilegal de la casa del otro lado de la cordillera donde habitaba la tía de Antonia, se descubrieron dos cosas en la familia, la más importante fue saber que Antonia tenía su bisabuelo que murió en Argentina, la conversación quedó en pausa y sin saber más detalles la otra revelación fue que su hermano mayor al igual que el hermano menor, formaba parte del dark side of the money, y que sin importar el bienestar de la tía que ayudó a comprar la casa, sus hermanos en el vecino país, optaron por la avaricia capitalista de un par de pesos futuros por una propiedad de la cual no participaron en la inversión de compra, aún así, el ficticio título de propietarios fue más fuerte que el bien común... Nada más y nada menos que capitalistas dotados de un hermoso sermón de cristiandad, mostraban el brillo de sus ojos ante la posibilidad de convertir en dinero dicha propiedad, aún habitada por su tía.
Transcurría la noche y Antonia daba vueltas en esa nueva información que explicaba de forma sencilla su amor a aquel vecino país, no solo murió su bisabuelo en aquel país, sino que al parecer vivió un par de años ahí, los suficientes como para hacerse de un par de terrenos que nadie reclamó. Claramente esto último no era lo importante, sino, saber la nacionalidad real del bisabuelo y su nexo con aquel país donde hoy vivía Antonia.
Transcurría la noche y Antonia daba vueltas en esa nueva información que explicaba de forma sencilla su amor a aquel vecino país, no solo murió su bisabuelo en aquel país, sino que al parecer vivió un par de años ahí, los suficientes como para hacerse de un par de terrenos que nadie reclamó. Claramente esto último no era lo importante, sino, saber la nacionalidad real del bisabuelo y su nexo con aquel país donde hoy vivía Antonia.