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Respirar y sacar la voz

Vivimos en un mundo individualista, donde cada situación se resuelve levantando murallas, levantamos murallas en las villas para esconderlas, levantamos murallas en las cárceles para encerrar al "peligroso", levantamos murallas en las escuelas para "proteger" a los niños, levantamos murallas en nuestras vidas, para sentirnos a salvo del sufrimiento, de sentir, de llorar, y así, este mundo cada vez más del individuo y no de la sociedad nos va aislando entre 4 murallas, en casas, oficinas, barrios y villas.
Murallas de libros, murallas de fiestas, de drogas o alcohol, murallas de trabajo, murallas, murallas por doquier, protegiéndonos del mundo, evitamos sentir, y nos vamos muriendo lentamente por no sentir intensamente, nos conformamos con abrir los ojos, levantarnos y dormirnos cansados, y entre medio la vida se va en rutinas y obligaciones, lejos del goce de la vida, lejos de la intensidad de sentirnos vivos, respirándonos, oliéndonos, sintiéndonos, así, el ser individual, muere lentamente cada día, para un día en la semana "descontrolarse" con amigos y reír a carcajadas, comer a rabales, y a veces también beber a rabales, adormeciendo las carencias con estímulos pasajeros...
Vivamos, vivamos intensamente, si hemos de morir que sea con la sangre explotando nuestras venas..


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Darío Sztajnszrajber. Charla magistral: "El Conocimiento"

En el niño se dan estrategias de conocimiento y prácticas del sentido, el juego emancipa a las cosas de su sentido unilineal. "pobre de nosotros que estamos condenados a que una cuchara sea solo una cuchara, porque para el niño una cuchara es un micrófono, una espada, una multiplicidad de cosas" Lo que hace el saber filosófico no es resolver problemas, sino lo que los crea, crea problemas donde se supone que no los hay...  que tendría de político jugar, que tendría de revolucionario?

Sobre vidas y muertes

Hoy fui a un velorio, alguien murió ayer antes que el año terminara y comenzará el nuevo año. Cuando me acerqué a ver su rostro en el ataúd me sorprendió la paz que emitía su rostro, pero lo que más me sorprendió era el increíble parecido que esa señora tenía con mi abuelita ya fallecida. Su nariz era idéntica, su frente, sus labios, casi iguales, casi dos gotas de agua... la persona que descansaba de la vida en aquél cajón había sido la amante de mi abuelo, nos dejó una tía y dos primos. Quedé tan sorprendida por el parecido, no podía creerlo, así que me puse a pensar en mí, creo que nunca he repetido el patrón, creo que nadie se parece a nadie, sin embargo él, mi abuelo, las elegía iguales. Me pregunté el por qué, pero no encontré respuestas. Así que me quedé con el asombro del increíble parecido entra ella y mi abuela. La vida para los vivos continúa, y bueno, debemos buscar la mejor forma de continuarla con las vueltas que está nos trae.